Linux 7.1 llega con importantes novedades y una considerable "dieta de adelgazamiento" en su código

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La nueva actualización del núcleo más famoso del mundo roza los 40 millones de líneas de código, y aunque parece mucho, ha llevado a cabo una dieta de adelganzamiento para librarse del lastre.

Las actualizaciones de los sistemas operativos siempre traen nuevas funciones y mejoras que lo que provocan es un crecimiento en su código, lo que puede dar pie a más fallos y problemas de rendimiento. Linux ha decidido cortar por lo sano con Linux 7.1.

Aunque el código total ya roza los 40 millones de líneas, los desarrolladores han decidido que ya va siendo hora de soltar lastre. Por primera vez, el kernel ha empezado a eliminar oficialmente el soporte para los míticos procesadores Intel 486. 

Hablamos de los chips que Intel lanzó hace más de tres décadas y que dejaron de fabricarse en 2007. Torvalds y su equipo han empezado a borrar configuraciones y a limpiar código antiguo que era una molestia.

Los motivos, aunque ya puedes imaginártelo, son bastante simples. Mantener drivers para hardware que ya nadie o casi nadie usa es un imán para errores. 

Para el equipo, este es un mal menor. Eliminar soporte para el i486 no se ve como una pérdida, sino como una limpieza necesaria. Se sabe que ocupa 14.104 líneas de código en el kernel, y se aligeraría el peso en 80 ficheros. Además, muchos desarrolladores coinciden en que los sistemas modernos ya no necesitan estas capas de compatibilidad.

El problema es que, con la llegada de las auditorías de fallos ayudadas por inteligencia artificial, los programadores se han visto abrumados por reportes de errores en códigos que casi nadie usa, como los antiguos sistemas ISDN o los ratones de puerto serie. 

En el caso de los ratones, lo cierto es que mantenerlos no tiene ningún sentido. Hablamos, por ejemplo, de ratones que se conectaban a una tarjeta ISA en los años 90. La solución ha sido la de limpiar todo esto

Se han eliminado drivers de red antiguos, soporte para tarjetas PCMCIA que ya nadie recuerda y viejos controladores PCI. Al quitar todo esto, el sistema se vuelve más ligero, seguro y fácil de mantener para todo lo que se prevé que está por llegar.

Se elimina el pasado de Linux para dar la bienvenida al futuro en Linux 7.1

Toda esta limpieza tiene un motivo: dejar espacio para lo que está por llegar. Una de las novedades que más va a gustar a los usuarios de Apple es el nuevo driver de energía para los MacBook con chips Apple Silicon. 

Hasta ahora, ver cuánta batería te quedaba en un portátil de Apple corriendo Linux era casi imposible; con la versión 7.1, el soporte para los sensores de energía llega al núcleo principal. Además, se estrena un nuevo driver para archivos NTFS (el sistema de Windows).

Hasta ahora, si tenías un arranque dual, usar tus carpetas de Windows (formato NTFS) desde Linux era un proceso pesado. El nuevo driver NTFS reescrito desde cero que llega con Linux 7.1 quiere cambiar esto. El objetivo ahora es que abrir o mover archivos desde un disco de Windows en Linux funcione sin problema alguno.

Durante años, Linux ha tenido diferentes formas de trabajar con NTFS. La más usada era NTFS-3G, que funciona fuera del núcleo del sistema. Si bien no daba problemas, era más lenta, porque todo pasa por un proceso intermedio.

Después llegó NTFS3, que ya estaba dentro del núcleo de Linux desde la versión 5.15. Era más rápido, pero no ha tenido mucho mantenimiento con el tiempo, y eso ha hecho que se quede algo atrás. Ahora llega una tercera opción en Linux 7.1: un nuevo driver que se mete directamente en el núcleo del sistema y está pensado para funcionar como cualquier sistema de archivos actual.

Las primeras pruebas ya dejan bastante claro el cambio, a mejor. En escritura de archivos, el nuevo sistema es un poco más rápido que el anterior, aunque la diferencia no es enorme en tareas simples. Donde realmente se nota el cambio es cuando hay mucho movimiento de datos a la vez. En esos casos, la mejora puede ser muy grande, llegando incluso a duplicar el rendimiento en algunas situaciones.

Por otro lado, para los que tengan un equipo con lo mejor de Intel (Panther Lake), se ha activado por defecto una tecnología llamada FRED que mejora el rendimiento del procesador. AMD, por otro lado, ha introducido mejoras en la gestión de energía de sus procesadores Ryzen.

Por supuesto, también hay hueco para la IA y los procesadores Ryzen de última generación incluyen una unidad de procesamiento llamada NPU, dedicada a tareas de IA. Linux 7.1 ahora permite que el sistema informe de forma muy precisa de cuánta energía está consumiendo ese chip de IA y cuánta memoria está gastando en cada proceso.

Sin embargo, la cara B es que los sistemas de 32 bits van a sufrir también las consecuencias. Los desarrolladores han dejado claro que la prioridad ahora son los 64 bits. Aunque todavía puedes instalar Linux en equipos antiguos, los cambios que se avecinan no van a funcionar como deberían en estos sistemas.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.