Microsoft admite que Windows 11 mejora de forma muy lenta, pero asegura que no tiene la culpa de ello

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La compañía de Satya Nadella deja claro que no hay falta de interés por mejorar el sistema operativo. Hablan de una decisión necesaria si quieren mantener la compatibilidad.
Microsoft acaba de reconocer que la modernización de Windows 11 está yendo más despacio de lo que muchos usuarios esperaban. El problema es que los usuarios que llegan nuevos se encuentran con un diseño moderno, pero con herramientas que parece que tienen 10 años. Por ejemplo, el Panel de control.
Dejando a un lado los problemas con las actualizaciones o la ausencia de funciones estrella que había en Windows 10, esta es una de las críticas que más se repiten en Windows 11.
Ahora, la propia compañía ha reconocido que entiende esa sensación, pero también ha explicado por qué no puede acelerar el proceso tanto como le gustaría.
Marcus Ash, vicepresidente corporativo de Diseño e Investigación de Windows, ha explicado en una entrevista con Windows Central que el principal problema no es crear nuevas funciones. Lo realmente complicado es modernizar Windows sin que millones de ordenadores dejen de funcionar bien por culpa de un cambio demasiado grande.
Para que te hagas una idea, Windows sigue siendo el sistema operativo estrella en empresas, administraciones públicas y muchas casas.
Eso significa que cualquier cambio afecta a una gran cantidad de programas, impresoras, periféricos, aplicaciones y controladores que llevan años funcionando. Para Microsoft, mantener esa compatibilidad sigue siendo una prioridad.
¿Por qué Microsoft todavía mantiene el Panel de control en Windows 11?
El Panel de Control es el ejemplo más claro. Microsoft lleva años moviendo poco a poco sus funciones a la aplicación Configuración, que es más moderna y está diseñada específicamente para Windows 11.
Sin embargo, el proceso no ha acabado aún. La razón es que todavía existen aplicaciones y controladores que dependen de funciones antiguas del Panel de control. Si Microsoft eliminara esa herramienta de un día para otro, algunos programas dejarían de funcionar o perderían parte de sus opciones.
Ash explica que la compañía tiene un compromiso con sus clientes. Antes de eliminar cualquier componente que se ha mantenido de sistemas operativos antiguos, debe asegurarse de que existe una alternativa igual o mejor y de que el cambio no dará pie a problemas.
Por eso la estrategia que está siguiendo es la de ir con pies de plomo, tocando algunos puntos y viendo qué tal responde el sistema operativo.
Primero se movieron las funciones a Configuración, después se comprobó durante un tiempo que todo funcionaba bien y fue cuando Microsoft empezó a eliminar las opciones antiguas que ya no eran necesarias.
No solo el Panel de control: Microsoft ya trabaja en renovar otras herramientas de Windows
Teniendo como base este modus operandi, Microsoft ya ha confirmado que también está valorando tocar otras herramientas muy usadas que apenas han cambiado durante estos últimos años.
Una de ellas es el Explorador de archivos. Aunque ya se ha mejorado en cierta parte a nivel visual desde que llegó Windows 11, la compañía cree que todavía puede mejorar más sin cambiar la forma en la que los usuarios están acostumbrados a trabajar.
También ocurre con herramientas como el Editor del Registro, más conocido como Regedit. Esta la utilizan sobre todo administradores y algunos y muy concretos usuarios, pero sigue siendo una pieza importante dentro de Windows. Microsoft ya está valorando cómo modernizar este tipo de aplicaciones manteniendo exactamente el mismo funcionamiento.
La mayor ventaja de Windows también es uno de sus mayores problemas
No se puede negar, a pesar del boom de Linux, que, durante años, Windows ha estado por encima del resto por una característica que pocos sistemas operativos pueden igualar: su gran compatibilidad. Es posible ejecutar programas muy antiguos en equipos actuales y seguir utilizando hardware que lleva años en el mercado.
Precisamente esa ventaja obliga ahora a Microsoft a avanzar con mucho más cuidado que otros. Cada cambio debe pasar por pruebas para comprobar que no rompe aplicaciones, herramientas o programas que siguen siendo vitales, sobre todo para miles de compañías que confían en su sistema operativo.
Y aunque muchos pueden creer que cambiar aspectos como un Panel de Control es algo banal y sencillo, la realidad es que detrás hay meses de desarrollo y pruebas para asegurarse de que ese pequeño cambio no provoque errores en otros lugares del sistema. Microsoft asume las críticas, pero no quiere acelerar el proceso a cualquier precio.
Eso sí, para lavarse un poco las manos y tener contenta a su comunidad, reconoce que Windows 11 todavía mezcla herramientas y funciones modernas con otras que llevan ahí desde hace muchos años, pero, a su vez, admite que también toca esperar.
Microsoft prefiere dar pequeños pasos con calma antes de romper otras partes del sistema operativo y que esto provoque la fuga definitiva a alternativas como Linux.



