Microsoft quiere pasar página, pero Windows 10 sigue vivo y eso tendrá consecuencias: "Lo que queda es lo más difícil: los dispositivos que no se han movido porque no pueden o no quieren"

Problemas en la migración de Windows 11
Problemas en la migración de Windows 11Montaje/Unsplash/Microsoft

El estancamiento en la migración a Windows 11 ha dejado a 1 de cada 6 equipos anclados en Windows 10, un sistema que promedia casi el triple de vulnerabilidades activas.

Microsoft lleva años impulsando la adopción de Windows 11, pero las cosas no han salido tan bien. Hacer la transición desde Windows 10 ha sido una tarea muy complicada para millones de usuarios

En primer lugar, está el tema de los requisitos mínimos que exige la nueva versión y, por otro, Windows 11 no ha generado críticas tan buenas desde sus inicios

Actualmente, miles de dispositivos de uso personal y equipos empresariales dependen de este entorno. Y sí, está el programa extendido, pero en cierto punto dejará de haber soporte para ello.

La cuestión es que el problema ya no se centra en los equipos que podían actualizarse fácilmente, sino en aquellos que continúan anclados a Windows 10 porque reemplazarlos implica costes elevados, riesgos operativos o dependencias con proveedores externos.

El grupo de equipos que sigue en Windows 10 preocupa cada vez más

Montaje/Pexels/Microsoft/Freepik

Que a muchos les esté costando pasarse a Windows 11 no es una sorpresa, pues es un problema que tiene Microsoft desde hace años. El ultimátum fue el 14 de octubre de 2025, cuando se hizo efectivo el fin de soporte de seguridad de Windows 10, pero no ha sido suficiente.

Los datos recopilados por Lansweeper muestran que Windows 10 todavía está presente en el 16,9 % de los dispositivos Windows monitorizados por la compañía, lo que equivale aproximadamente a uno de cada seis equipos.

A pesar de que es una caída importante en comparación del año pasado donde estaba cerca de la mitad, sigue siendo impresionante la cantidad que todavía se mantiene en este antecesor. De hecho, ha llegado a un punto en donde la reducción se ha ralentizado en los últimos meses.

La principal preocupación no es únicamente la permanencia de Windows 10, sino las consecuencias de seguridad. Incluso los equipos inscritos en el programa Extended Security Updates (ESU) cuentan con una protección temporal.

Microsoft ofrece actualizaciones de seguridad extendidas para consumidores hasta el 12 de octubre de 2027, mientras que las organizaciones que paguen por el servicio podrán ampliar la cobertura hasta el 10 de octubre de 2028.

Una vez alcanzadas esas fechas, las correcciones dejarán de llegar, aumentando la exposición a vulnerabilidades y ataques.

La fuente advierte que un dispositivo con Windows 10 acumula una media de 1.903 vulnerabilidades y exposiciones comunes activas (CVE), frente a las 652 registradas en Windows 11. “Esa es una brecha de 2,9x”, señala la compañía.

Esben Dochy, evangelista técnico principal de Lansweeper, recordó además que la cifra incluye equipos con ESU activo, pero pocos se dan cuenta de los riesgos que hay. 

El problema ya no es la migración fácil, sino los equipos que no pueden cambiar

Rendimiento en Windows 11
Rendimiento en Windows 11Montaje/Unsplash

Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más expuestas porque se estima que el 21,4 % de los ordenadores pertenecientes a este segmento siguen sin moverse de Windows 10.

Esto tiene sentido en parte por la economía de las grandes compañías, porque es una transición que requiere de renovar equipos para que cumplan con los requisitos de Windows 11, preparar apps corporativas y certificar los entornos. 

Dochy explicó que muchos dispositivos médicos, industriales o comerciales están vinculados a certificaciones específicas del proveedor y por eso es que en ciertas circunstancias no hay una versión certificada oficial.

“Creo que una parte significativa del patrimonio restante de Windows 10 no está siendo desmantelada activamente por la negligencia”, afirmó Dochy.

Para Microsoft, esta realidad supone un obstáculo en su objetivo de consolidar Windows 11 como plataforma predominante. Lansweeper resume la situación con una frase que refleja el desafío actual: “Las migraciones fáciles ya están hechas. Lo que queda es el núcleo duro: dispositivos que no se han movido porque no pueden o no quieren hacerlo”.

Eso quiere decir que ya la mayoría de los ordenadores que han podido actualizar fácilmente, lo han hecho y solo queda una parte que se niega a hacer el cambio por la logística e inversión de equipos, es decir, por una transición más compleja.

Entre todo esto, siempre surge la alternativa de usar distros de Linux, que son gratis y hay opciones ligeras que se adaptan al hardware antiguo, al menos como una solución que expanda la vida útil de los ordenadores.