Trucos milagrosos para acelerar un PC con Windows lento que debes ignorar: la mayoría tienen más de 20 años e incluso son perjudiciales

Trucos de Windows que ya no funcionan en tu PC
Trucos de Windows que ya no funcionan en tu PCImagen generada con IA

Desfragmentar el disco, limpiar el registro, borrar temporales... estos trucos no solo no sirven, sino que pueden empeorar las cosas. Te contamos qué deberías hacer en su lugar.

Si alguna vez has buscado en Google cómo acelerar el PC, seguro habrás visto recomendaciones como desfragmentar el disco, limpiar el registro, desactivar efectos visuales o instalar optimizadores.

Son los trucos de toda la vida, pero el problema es que estos tips eran esenciales para ordenadores que dejaron de existir hace casi dos décadas, por lo que ya no funcionan del todo.

Los PC de la era Windows XP y Windows Vista tenían discos duros mecánicos lentos, entre 1 y 4 GB de RAM y procesadores que hoy parecen calculadoras. En este contexto, algunos de esos consejos eran esenciales.

Pero cuando el hardware dio el salto a los discos de estado sólido, mejor conocidos como SSD, a las capacidades de 16 o 32 GB de memoria RAM y a Windows 10 y Windows 11, la lógica de estos trucos desapareció.

Trucos de Windows que ya no sirven para nada

Desfragmentar el disco: En discos duros mecánicos, el cabezal tardaba más en leer archivos fragmentados en distintas zonas del plato. En un SSD no hay plato ni cabezal; el controlador accede a cualquier celda con la misma velocidad. Por ello, desfragmentar un SSD no mejora nada y consume ciclos de escritura que acortan su vida útil. Windows lo sabe y desactiva esta función automáticamente cuando detecta un SSD.

Desactivar SysMain: Este servicio precarga en RAM las apps que el usuario abre con frecuencia para reducir su tiempo de carga. En discos mecánicos causaba ruido constante que muchos interpretaban como un problema, pero en SSD trabaja sin interferir con el rendimiento, y Windows ya evalúa solo si activarlo o no según el tipo de almacenamiento.

ReadyBoost: Esta función permitía usar una memoria USB como caché adicional en equipos con poca RAM, dando algo de agilidad en momentos de alta demanda. Tenía sentido en 2007, pero en cualquier PC fabricado en la última década, la velocidad de un USB es tan inferior a la de un SSD y a la de la RAM actual que el efecto es nulo.

Desactivar la indexación de Windows Search: La indexación construye un archivo de búsqueda en segundo plano para que el sistema encuentre archivos al instante. En HDD podía causar ralentización perceptible, pero en SSD el proceso es tan rápido que el impacto es prácticamente inexistente. Desactivarla no mejora el rendimiento y sí empeora la velocidad de búsqueda.

Desactivar efectos visuales: Era útil en equipos con gráficos integrados de 2008 que compartían apenas unos megabytes de memoria con el procesador. En cualquier PC moderno, incluso con gráficos integrados actuales, el impacto de las animaciones de Windows sobre el rendimiento general es irrelevante. El escritorio se ve peor y el sistema no va más rápido.

Vaciar la carpeta Prefetch: Windows usa esos archivos para precargar datos que las apps necesitan al arrancar, reduciendo su tiempo de apertura. Borrar esa carpeta no libera espacio y obliga al sistema a reconstruirlo todo desde cero. El resultado inmediato es que las aplicaciones tardan más en abrirse durante los días siguientes, exactamente lo contrario de lo prometido.

Limpiar el registro: El registro de Windows 11 no genera la sobrecarga de rendimiento que se imaginaba en la era XP, y eliminar claves huérfanas no tiene beneficio medible. Microsoft ha publicado documentación oficial desaconsejando el uso de limpiadores de registro, ya que un limpiador agresivo puede confundir claves activas con basura y dejar el sistema inestable o directamente roto.

Instalar un optimizador de PC: En su mayoría, son un limpiador de registro y un gestor de inicio envueltos en una interfaz que cambia el marcador de rojo a verde. Para funcionar, estos programas instalan sus propios servicios en segundo plano y sus propios agentes de actualización. Por ello, el sistema tiene más procesos activos después de instalar el optimizador que antes.

Usar actualizadores de drivers de terceros: La única fuente fiable para actualizar drivers es el fabricante directamente: Nvidia, AMD, Intel o el sitio del fabricante de la placa base. Las herramientas de terceros descargan versiones genéricas que pueden no coincidir con el hardware del equipo y, en algunos casos, rompen configuraciones que funcionaban correctamente.

El problema de fondo no es que Windows se degrade con el tiempo, es que todo lo que se instala encima de él no para de crecer, y los trucos que circulan en internet para resolverlo llevan dos décadas apuntando en la dirección equivocada.

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