Las personas que no pueden evitar interrumpir tienen una personalidad muy particular, confirman los psicólogos: "No lo hacen por mala educación, tienen un motivo"
Juan Manuel Delgado
Interrumpir una o dos veces puede ser parte de una conversación natural, pero si se convierte en un patrón puede dificultar la comunicación y hacer que la otra persona no se sienta escuchada.