Tu casa tiene un espía silencioso y no es el móvil ni Alexa: esto es lo que deberías saber

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Este dispositivo electrónico que todo el mundo tiene en casa recopila datos, escucha tus conversaciones y apenas nadie sospecha que pueda estar espiándote.

Vivimos rodeados de tecnología que puede saber más de nosotros que algunos amigos. Y aunque muchos desconfían del móvil o los altavoces inteligentes como Alexa, pocos se paran a pensar que el espía más silencioso de todos podría estar colgado de la pared del salón. 

Tu Smart TV, ese televisor inteligente que tantos usan a diario, puede ser una potente herramienta de vigilancia doméstica, sin que te des cuenta.

Los televisores modernos son mucho más que una pantalla para ver series. Desde que se conectan a Internet y permiten instalar aplicaciones, se han convertido en verdaderos centros multimedia. Algunos modelos permiten videollamadas, otros entienden comandos de voz, e incluso hay televisores con reconocimiento facial. 

Lo que tu Smart TV podría estar haciendo sin que lo sepas

A diferencia del móvil o Alexa, que ya despiertan cierta cautela entre los usuarios, el televisor rara vez genera sospechas. Pero diversos estudios y filtraciones han demostrado que también recopila datos

En 2019, el Financial Times descubrió que marcas como Samsung, LG o plataformas como Roku enviaban datos personales a terceros, incluyendo nuestra dirección IP y ubicación. Lo más alarmante es que todo esto sucedía sin interacción directa del usuario, muchas veces sin su conocimiento.

Más allá de las marcas concretas, esta recolección de datos ha sido también una preocupación para organismos de seguridad. El FBI y agencias como la CIA han advertido que los televisores conectados pueden ser utilizados por ciberdelincuentes o incluso por gobiernos para espiar conversaciones privadas. 

Solo se necesita una puerta de acceso abierta, como una mala configuración de red o una contraseña débil.

Incluso si el televisor no tiene cámara, puede seguir tus hábitos. ¿A qué hora enciendes la tele? ¿Qué ves? ¿Con qué frecuencia cambias de canal o usas una app? Toda esa información se convierte en perfiles de usuario que se venden a anunciantes. Lo peor es que gran parte de esta actividad ocurre en segundo plano, sin que notes ningún comportamiento sospechoso.

Afortunadamente, no todo está perdido. Hay formas de reducir los riesgos sin tener que renunciar a la comodidad de una Smart TV. El primer paso es entender qué funciones tiene tu modelo. 

Una medida básica es revisar los ajustes del televisor nada más configurarlo. Muchos fabricantes activan por defecto funciones de seguimiento o personalización de anuncios. Si no las desactivas tú, seguirán funcionando. Busca secciones como "Privacidad", "Publicidad" o "Diagnóstico" en el menú y desactiva lo que no necesitas.

Cambiar las contraseñas también es clave. Muchos usuarios mantienen las configuraciones de fábrica, lo que facilita el acceso a terceros no autorizados. Usa contraseñas seguras tanto para el WiFi como para cualquier cuenta vinculada al televisor.

Si tu televisor tiene cámara, puedes cubrirla físicamente con cinta opaca si no la usas. También puedes desconectarlo de Internet cuando no lo estés usando activamente. Sí, puede parecer exagerado, pero es una buena forma de limitar la vigilancia pasiva.

La tecnología de los televisores inteligentes ofrece muchas ventajas, pero también exige que el usuario tome medidas para proteger su privacidad. No se trata de desconfiar de todo, sino de usar los dispositivos con responsabilidad. 

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