ChatGPT se apaga y saltan las alarmas: así paró el mundo tras la caída del chatbot de OpenAI

Lo que parecía un fallo puntual del chatbot de Sam Altman, tristemente ha demostrado hasta qué punto el humano depende de esta herramienta para su día a día.
El miércoles por la mañana, a eso de las 8:30 horas, en España, dejó de funcionar ChatGPT. Si eres de los que lo usa tan temprano, primero pensarías que se trata de un fallo puntual, como cuando WhatsApp se queda pillado unos minutos. Pero no. Pasaban los minutos y el chatbot seguía sin funcionar. Y lo peor es que no era solo aquí, era en todo el mundo.
Lo confirmaron webs como Downdetector. En todo el mundo la pantalla estaba en blanco. Y entonces empezaron los nervios. Porque no era solo gente sacando resúmenes o cosas más o menos prescindibles. Eran médicos apoyados en la IA para informes, profesores preparando sus clases, estudiantes repasando sus apuntes y programadores atascados sin su ayudante de oro.
De golpe, lo que nadie veía venir se convirtió en algo incómodo. Ese chatbot que muchos usan como aliado ya no estaba y lo más curioso de todo es cómo el mundo o en concreto esas personas que ya parece que no pueden vivir sin él se rascaban la cabeza pensando qué hacer ahora.
Dos horas después, OpenAI reconocía el problema: “Estamos trabajando en la solución”. Sin plazos, sin detalles… y con millones de usuarios refrescando la pantalla ya casi de forma compulsiva. Tres horas de apagón bastaron para que se desatara un debate y muchos se preguntaran qué pasa cuando una herramienta que parece imprescindible desaparece de golpe.
Un apagón de solo tres horas hace saltar todas las alarmas
Lo que para algunos fue un mal rato en la oficina, para otros fue una mañana perdida. Equipos enteros que ya habían puesto en piloto automático muchas tareas seguramente se vieron forzados a volver atrás o quién sabe si incluso este problema les ha llevado a probar otros chatbots con inteligencia artificial.
Expertos en ciberseguridad lo compararon con un pequeño apagón de internet. No cayó la red, pero sí una pieza central que, sin darnos cuenta, usamos como si siempre fuera a estar ahí. La diferencia es que internet tiene muchos caminos, pero ChatGPT, de momento, es un carril único y o funciona o no funciona.
Esa triste dependencia quedó al descubierto como nunca. Porque lo de ayer fue un fiel reflejo de lo que es la sociedad hoy en día, esa misma que se queja de la que la IA nos va a conquistar o les va a quitar el trabajo. La misma tecnología que parecía darnos más independencia ha demostrado lo dependientes que nos hemos vuelto de ella.
Investigadores advierten del peligro de un uso excesivo de ChatGPT
Desde luego que esto no es algo nuevo y ya se lleva advirtiendo sobre este problema desde hace meses.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Bournemouth quisieron dejar claro el problemaque hay con este chatbot. En un artículo publicado en la revista Human Centric Intelligent Systems, advierten que el uso excesivo de ChatGPT podría tener consecuencias más negativas de que crees para la salud mental y habilidades sociales.
Comentan que lo que hace que ChatGPT sea tan peligrosamente atractivo para muchos es su capacidad para imitar la interacción humana. A diferencia de los chatbots que ya has visto en webs y que responden a cuatro preguntas, ChatGPT puede tener conversaciones fluidas y personalizadas sobre casi cualquier tema. "Crea conversaciones que se sienten continuas y personales, imitando aspectos de la interacción humana", explica la Dra. Ala Yankouskaya, autora principal del estudio.
Esta sensación de estar conectado con algo que no es real, pero que lo parece puede llevar a los usuarios a depender cada vez más de ChatGPT para satisfacer sus necesidades emocionales y sociales.
Y aquí es donde empiezan los problemas. "Con el tiempo, esta dependencia puede contribuir al aislamiento social, la disminución de las habilidades interpersonales y menos oportunidades para establecer conexiones en la vida real", advierte la Dra. Yankouskaya.
Pero la cosa no se queda ahí. Los investigadores también comentan que hay otro riesgo preocupante sobre la mesa: la pérdida de las capacidades de pensamiento crítico y toma de decisiones.
En este caso, si un programa o robot te da respuestas complejas, resúmenes que tardarías días en hacer o análisis en segundos, te podría estar atrofiando tus habilidades cognitivas. En pocas palabras, si te acostumbras a pedirle a ChatGPT que tome todas las decisiones o lo haga todo por ti. ¿Qué pasará cuando te encuentres en una situación donde no puedas acceder a la IA? Ya se ha podido comprobar.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


