ChatGPT llega a la oficina: el uso de algunas empresas que parece ciencia ficción

La popularidad de la inteligencia artificial de OpenAI ha provocado que numerosas compañías se la jueguen con ella, pero también ha generado un intenso debate. 

La inteligencia artificial y ChatGPT no son la polémica tecnología del futuro. En realidad, hay muchas empresas que ya aprovechan sus posibilidades hoy. No solo para cuestiones obvias, como redactar manuales o generar ilustraciones, sino también a la hora de realizar tareas mucho más complejas. Algo impensable hace unos años, y que parece sacado de un film de ciencia ficción

Todos los hemos visto en películas, serie e incluso dibujos animados durante años: robots o máquinas que llevan a cabo todo tipo de obligaciones cotidianas. Lo que parecía algo propio del día de mañana ya está aquí. ¿Será que el día de mañana ya ha llegado realmente? En cualquier caso, esto no solo resulta curioso, sino que abre un profundo debate de naturaleza ética.

La IA ya entrevista candidatos en muchas empresas

Tal y como revela el medio Time, ya hay muchas empresas que emplean ChatGPT o la inteligencia artificial para entrevistar a sus candidatos. Igual que si se tratara de una novela de Isaac Asimov o una escena de Blade Runner. Todavía no hay robots humanoides que te estrechen la mano, pero visto lo visto tampoco debería descartarse de cara a unos cuantos años. 

Puede parecer una forma de proceder extraña, pero a decir verdad se trata de una evolución natural (si se puede llamar evolución natural al progreso tecnológico, claro). Una encuesta reveló que el 96% de los profesionales de contratación en EE.UU. ya usaba IA para tareas como filtrado de currículos y selección de candidatos. Así que, si la IA los seleccionaba, ¿por qué no entrevistarlos?

Muchos expertos lo consideran poco menos que un despropósito, e incluso no faltan quienes advierten de los riesgos de introducir la IA en todo, como una moda, aunque no sea lo más adecuado. Primero, por una cuestión de trato: todo el proceso es más frío y distante. Pero también porque esta tecnología no es ni mucho menos infalible. Entiende poco y se equivoca más de lo que la gente piensa. 

Los especialistas, sin ir más lejos, hablan de sesgos. ¿Por qué? Pues por raza, por sexo o cualquier cosa. La inteligencia artificial, pese a su nombre, no es inteligente, funciona como un simulador de lenguaje, asociando palabras de manera estadística. Además, depende de allí donde haya sacado la información. O lo que es lo mismo, puede tener alucinaciones en cualquier momento. 

¿Es razonable dejar en manos de la tecnología ciertas labores?

La explicación que presumiblemente dan las compañías que están haciendo que la IA haga sus entrevistas a candidatos es razonable: ahorran tiempo, recursos y, sobre todo, dinero. Es decir, la panacea para cualquier empresa, claro. Sin embargo, y más allá de que esta práctica sea aconsejable o no (eso está por ver), hay algo que los expertos recuerdan una y otra vez.

No es otra cosa que la transparencia. Si alguien quiere que ChatGPT actúe como entrevistador, bueno, allá él, pero insisten en que deben informar a los candidatos de que van a hablar con un modelo de lenguaje, y no con una persona. No se trata de ciencia ficción, es realidad, y todavía es imposible saber hasta dónde llegará. Para bien o para mal. 

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