ChatGPT ya se ha infiltrado en la universidad, y eso preocupa: "Desde que lo uso, pienso menos por mí misma"

ChatGPT ya es la herramienta más usada por estudiantes de todas las edades, y muchos lo utilizan para evitar pensar, o estudiar. Un grave problema aún sin solución.
ChatGPT ya está en las aulas. Y lo usan estudiantes de todas las edades de forma masiva, guste o no a padres y profesores. La IA generativa puede ser útil como herramienta de apoyo, pero la mayoría de los estudiantes la emplean para evitar estudiar, para hacer los deberes y trabajos y, más grave aún: para evitar pensar.
Tengo un familiar universitario que me ha confesado en alguna ocasión que ha usado ChatGPT para crear código sin tener ni idea de programación, pese a que su profesión exige saber programar.
Conocidos más jóvenes de apenas 13 o 14 años utilizan la inteligencia artificial para crear resúmenes de los libros que tienen que leer en clase, y así evitan leerlos. O para resolver las ecuaciones de matemáticas sin saber cómo se hacen.
Cuando la IA evita que los jóvenes piensen por su cuenta
Guste o no a los padres y profesores, porque los estudiantes lo hacen a escondidas, ChatGPT y equivalentes se están utilizando para evitar estudiar, y para evitar aprender. Esto ya es grave en sí mismo, pero la IA tiene un efecto aún peor. También se está utilizando para evitar pensar.
El medio El País ha entrevistado a varios alumnos universitarios que usan ChatGPT, y ellos mismos lo reconocen: "Desde que lo uso, pienso menos por mí misma y me esfuerzo muchísimo menos. Yo tengo cualquier cosa que hacer y me voy a preguntar a ChatGPT, ni lo intento entender yo", reconoce Sofía, una alumna de periodismo.
Otros alumnos usan ChatGPT para encontrar fuentes, pese a que es una tarea que a la inteligencia artificial generativa no se le da muy bien, porque tiende a inventarse dichas fuentes. Pero estos alumnos afirman que es mejor que la Wikipedia.
Jorge, otro alumno de periodismo, confiesa que "yo lo uso para el miedo del primer párrafo en blanco, te ayuda, te da un punto de apoyo para empezar a hilar por tu cuenta tus ideas".
El problema es que lo que Jorge y el resto de alumnos ven como una ayuda, es en realidad un grave frenazo a su propia formación.
Si un periodista no sabe enfrentarse a la hoja en blanco... ¿Es realmente un periodista, o un esclavo de un robot que le tiene que dar ideas para escribir? Lo mismo se aplica a la hora de saber investigar fuentes por tu cuenta, o prácticamente a cualquier otra tarea de formación.
Si a todos estos estudiantes que después serán periodistas, investigadores, arquitectos o médicos, les quitamos la IA cuando ocupen un puesto de trabajo... ¿Serán capaces de ejercer su profesión sin quedarse bloqueados o cometer graves errores que pongan en peligro vidas humanas?
La inteligencia artificial generativa es útil como herramienta de apoyo, para evitar tareas tediosas o repetitivas que existen a la hora de aprender. Pero si la usas para evitar aprender, o para evitar hacer los deberes, o un trabajo, entonces te conviertes en su esclavo, porque ya no podrás vivir sin ella. Y eso es muy grave cuando hablamos de aprender una profesión.
Es una estrategia perfectamente diseñada por las grandes tecnológicas, para crear una dependencia de la IA. Ahora es gratis, pero pronto habrá que pagar una suscripción que irá subiendo de precio cada pocos meses. Es la misma estrategia utilizada por Netflix y compañía.
La solución no es prohibirla en los institutos o universidades. Los alumnos tienen un fácil acceso a la IA en su móvil o PC, así que van a seguir utilizándola para trabajar menos, para no pensar por sí mismos.
Quizá la solución más lógica es la que propone Pedro Alonso, profesor de Empresa Informativa: educar a los alumnos para que usen la IA como un refuerzo, una herramienta de apoyo, y no para evitar estudiar o pensar.
La educación y la cultura es la solución para casi todos los males que nos asolan, esa es una gran verdad. El problema es que en raras ocasiones se aplica. Y por eso vivimos en el mundo que vivimos.
La realidad es que ChatGPT ya está en los institutos y las universidades, y ha llegado para quedarse. Aún no hay consenso entre los profesores y las instituciones, sobre cómo enfrentarse a esta poderosa herramienta educativa. Pero ese consenso no se puede retrasar más, por el bien de los propios estudiantes.


