China ha descubierto un fallo absurdo con el que burlar las restricciones estadounidenses sobre los chips de IA

China ha encontrado la solución a la guerra comercial con Estados Unidos, Malasia juega un papel fundamental en su carrera por dominar en IA. El país tiene el truco perfecto para burlar las restricciones.
La guerra comercial iniciada por Donald Trump con aranceles a la importación ha terminado salpicando también a las compañías nacionales. La carrera por dominar en IA es el nuevo objetivo de Estados Unidos frente a China.
El país asiático lidera en fabricación de semiconductores para chips de IA. La demanda no deja de crecer, así que Estados Unidos no tardó en tomar medidas como dificultar la exportación de sus piezas con destino a China, pero han encontrado un truco para burlar las restricciones.
China se salta los controles de chips de Estados Unidos
Los ingenieros chinos han descubierto un truco para saltarse las restricciones de chips de IA de Estados Unidos sin demasiado esfuerzo. La clave está en una laguna en la política arancelaria de Trump.
Estados Unidos es uno de los mayores productores de chips, muchos de ellos llegan luego a China para alimentar a la IA. Los competidores consideran que el gigante asiático ha crecido demasiado en los últimos años y desde Washington han decidido ponerle límite prohibiendo la venta de algunos procesadores.
China ha encontrado la solución: comprar los chips a Estados Unidos sin restricciones con destino a un país intermedio. Malasia ha jugado un papel fundamental con la llegada de miles de chips de IA de fabricación estadounidense, luego los importan dentro de su territorio sin aranceles ni prohibiciones.
El gobierno de Biden descubrió este truco y aumentó los controles a las exportaciones de chips a Malasia. La situación para China solo ha empeorado desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca con aranceles de hasta el 145% en Asia.
Los chips de IA no llegan a entrar en China
Los ingenieros chinos han descubierto que Malasia puede ser el centro de operaciones, no es necesario exportar los chips a China levantando sospechas en Estados Unidos. El país envía a sus mejores trabajadores con maletas llenas de discos duros.
Una vez que llegan a Malasia, los ingenieros introducen los datos en los servidores y entrenan los modelos de IA al estilo de DeepSeek. Cada unidad contiene terabytes de datos de entrenamiento, luego solo tienen que llenar el disco duro con el lenguaje grande (LLM) listo para ser utilizado y regresar a casa.
Este no es un caso exclusivo de China, otros países del sudeste asiático y Oriente Medio con mala relación con Estados Unidos optan por esta alternativa para evitar aranceles millonarios. Esta operación es tan simple que los trabajadores apenas tardan ocho semanas en implementar un LLM.
Estados Unidos no puede intervenir en este proceso, solo Malasia es la responsable de cobrar a las empresas tecnológicas por el alquiler de sus centros de datos. China ha asegurado así su crecimiento en la industria de la IA, un mercado que empieza a ser una amenaza para los países occidentales.

