China ya ha convertido desiertos en paisajes verdes y la tecnología ha acelerado su ambicioso plan

Gran Muralla Verde China
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La Gran Muralla Verde de China es un proyecto de décadas que ya ha conseguido logros increíbles, también gracias al uso de las tecnologías más recientes.

Desde la década de los 50, China ha estado desarrollando los conocidos como planes quinquenales, una estrategia política y económica copiada del ejemplo de industrialización en la Unión Soviética, con proyectos incluso con 70 años de anticipación.

Uno de estos es el Proyecto de los Tres Nortes, conocido popularmente como la Gran Muralla Verde de China, pensado para comerle terreno a desiertos importantísimos de la región, como las zonas más afectadas por las tormentas de arena, desde Xinjiang hasta Heilongjiang.

Precisamente, en estas zonas, la desertificación del terreno se pudo reducir desde los 2.100 kilómetros cuadrados anuales hasta los 1.700 kilómetros cuadrados anuales durante la década de los 80, apenas unos años después de que este plan comenzara su implementación.

En los desiertos más afectados por estas tormentas de arena, como son el de Horqin y el de Mu Us, la masa forestal alcanzó un 20,4% y un 28,9%, respectivamente, lo que dio lugar a una nueva etapa en la planificación, algo en lo que han tenido mucho que decir las nuevas tecnologías.

Con esta especie de muralla verde, China ha conseguido frenar la desertificación, gracias a varios factores, como la reducción de la erosión a causa del viento, así como zonas en las que las centrales de energía se confunden con la naturaleza incipiente de estos campos que antes era zonas áridas.

Por supuesto, los planes quinquenales han variado considerablemente, pero incluso con sus errores y descubrimientos más recientes, China espera haber conseguido una gran reforestación para el año 2050.

De plantar árboles de forma manual al uso de tecnologías lunares, drones, IA y robótica

Para comprender la magnitud de este megaproyecto, hay que visualizar que China es uno de los países con mayor extensión en superficie. En el caso de la Gran Muralla Verde, abarca la mitad del territorio norte del gigante asiático.

Una región en la que conviven pacíficamente hasta 22 etnias diferentes, como los mongoles, uigures o kazajos, con una población cercana a los 170 millones de personas.

Desafortunadamente, la erosión del viento y la desertización –además de la desertificación causada por el ser humano– hicieron de la zona una de las peores para conseguir tener un tejido económico y productivo que permitiera vivir dignamente a sus habitantes.

Durante el inicio de este gran plan, el Estado movilizó a una cantidad ingente de personas, entre militares, trabajadores, campesinos y agricultores, los cuales plantaron de forma manual lo que sería el germen de esta Gran Muralla Verde.

A todas las personas que se implicaron en el proyecto se les ofreció a cambio una parte de la tierra trabajada, aunque estos inicios llevaron a un gran problema: plantar muchos árboles no llevaba por sí mismo a un mejoramiento de la calidad de la tierra.

Precisamente, esto ocurrió al plantar álamos en el mismo bosque, lo que llevó a una pérdida forestal debido a que estos no pudieron adaptarse correctamente a la realidad medioambiental de la región.

En una zona en la que hay una superficie de 1,48 millones de kilómetros cuadrados de tierras desertificadas –el 85% del total de regiones desérticas en China–, la evolución de la tecnología ha sido crucial para el desarrollo correcto de la estrategia planteada por el gobierno chino.

Cinturón forestal de los Tres Nortes China
Cinturón forestal de los Tres Nortes ChinaBaiduWiki

Desde hace ya varios años, China es una gran potencia en lo que tiene que ver con la exploración espacial, con la intención de que los conocimientos adquiridos en este tipo de investigaciones pueda aprovecharse en otros proyectos como esta Gran Muralla Verde.

Según explica la propia Academia de Ciencias de China y medios como South China Morning Post, para luchar contra la desertificación en el desierto de Taklamakan, el país está usando una tecnología probada en la cara oculta de la Luna y desarrollada por el Instituto de Ecología y Geografía de Xinjiang.

Además, de una reforestación manual, se ha pasado a un proceso en el que este tipo de tecnología tiene mucho que aportar, como nuevas técnicas para el tratamiento de tierras en suelos afectados por el exceso de sales que limitan la vegetación.

También tienen planteadas pruebas con nuevos materiales que no afecten al medioambiente, sobre todo para controlar las tormentas de arena ya mencionadas, muy presentes en la región. Estas evaluaciones irán de la mano de técnicas que ya funcionan, como las clásicas cuadrículas de paja que usan en estos campos, como puedes ver aquí:

Técnica tradicional reforestación China
Técnica tradicional reforestación ChinaBaiduWiki

A día de hoy, tampoco hace falta que el proyecto dependa exclusivamente del esfuerzo humano, ya que en regiones como el desierto de Mu Us, los robots de segunda generación ya han automatizado todo el proceso.

Son mucho más rápidos y son capaces de realizar perforaciones, insertar la plántula, regar las raíces y hacer la tierra más compacta en apenas unos 5 segundos, gracias a la inteligencia artificial y a la conducción autónoma. En la práctica, pueden trabajar las 24 horas del día con un coste un 70% menor que el de un humano.

Para las zonas menos accesibles, aquellas en las que no pueden entrar este tipo de robots, China hace uso de drones que llevan las plántulas sobre estos terrenos remotos y repletos de dunas.

Con el objetivo de medir correctamente toda la evolución de este proyecto, también China ha realizado una gran instalación de sensores inteligentes y usa imágenes por satélite, así como aprendizaje automático, para la detección temprana de posibles incendios forestales, plagas o la degradación del suelo.

Como previsión para el futuro, China busca tener una cobertura forestal del 25,8% en 2030, además de revisar un plan que englobe todas las características de este tipo de proyectos a largo plazo, como el estrés hídrico de la región o la humedad de la misma.

En este sentido, ya han aparecido grandes novedades, como los parques solares en los que las ovejas campan a sus anchas; esto debido a que los paneles solares favorecen la protección ante la erosión del suelo, lo que ha reverdecido muchas zonas de esta región.

La Gran Muralla Verde de China ha evolucionado así desde un proyecto casi de orfebrería hacia otro en el que la tecnología amplía aún más las posibilidades de hacer frente a zonas que, de otra forma, habrían acabado despobladas y sin ningún tipo de vegetación.