China consigue su primer cohete reutilizable con un sistema muy similar al de SpaceX, y una notable diferencia

Los cohetes chinos ya regresan a tierra y son recuperados sin daños, para volver a utilizarse. Starlink pronto tendrá competencia.
La carrera espacial entre China y Estados Unidos se aprieta. Esta semana el gigante asiático ha conseguido un nuevo hito. Por primera vez en su historia, han aterrizado con éxito un cohete reutilizable. Esto va a acelerar la puesta en órbita de satélites competencia de Starlink, que ya están preparando.
El pasado 10 de julio, el cohete Larga Marcha 10B despegó desde la base de lanzamiento espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, en China. Puso en órbita una carga desconocida, de nombre en clave CX-26.
Unos diez minutos después del despegue, el propulsor del cohete descendió a tierra y aterrizó en una plataforma suspendida en el agua, dentro de una especie de jaula, con un sistema diferente al de SpaceX, ya que el propulsor queda suspendido en el aire, no llega a tocar la plataforma. Puedes verlo en este vídeo:
El primer cohete reutilizable de China
Con gran pericia, porque el cohete no venía orientado, frena en el aire y se encaja dentro de la “jaula”. Allí hay una red que aprisiona al lanzador hasta que se apaga, manteniéndolo sujeto en el aire.
Los propulsores del Falcon 9 de SpaceX así como los de Blue Origin, aterrizan en el suelo o en una plataforma en el mar, mientras que el Starship, más grande, es sujetado por unos enormes brazos metálicos en la torre de lanzamiento.
Según cuenta Ars Technica, el sistema chino parece incluso mejor que los americanos, porque al no tocar suelo no necesita patas de aterrizaje, que añaden peso al cohete, y se ahorra combustible.
El Larga Marcha 10B es un cohete similar al Falcon 9, aunque puede transportar una carga ligeramente menor. Está impulsado por siete motores de queroseno, y mide 63,6 metros de altura.
Si está prueba exitosa acaba convirtiéndose en un procedimiento estable, la agencia espacial china habrá “pillado” en otra cosa más a la NASA. Es cierto que SpaceX lo consiguió hace 11 años, pero ahora lo importante para China es llegar.
Su objetivo es aterrizar taikonautas en la Luna en 2030, y viendo el retraso que llevan los norteamericanos, que como muy pronto lo harán en 2027, no se descartan sorpresas.
De momento, este primer cohete reutilizable de China tiene su aplicación en la puesta en órbita de minisatélites que competirán con Starlink. Como el propulsor ya se puede utilizar podrán realizar más lanzamientos, porque no hay que fabricar propulsores para cada vuelo, y el coste será mucho menor.
La carrera espacial entre China y Estados continúa. Hoy se han recortado un poco más las distancias.
