China ya ha creado escuelas para enseñar a robots, pero los expertos siguen siendo escépticos

El gigante asiático considera que entrenando a muchos modelos estos serán más capaces de enfrentarse a sus desafíos cotidianos, cuando se comercialicen.
Ahora que la inteligencia artificial impide saber del todo qué es real y qué no, da la sensación de que el mundo podría estar preparándose para la próxima revolución tecnológica: los robots. Al menos, muchas compañías, desde Tesla a LG, están apostando por ello. Tanto, que en China ya han creado escuelas para máquinas humanoides.
De hecho, no es la primera vez que el gigante asiático muestra su absoluto interés por liderar lo que ellos consideran que es la industria del futuro, y ya casi del presente: la robótica. ¿Lo más llamativo del asunto? Que muchos expertos especializados en lo mismo no se muestran de acuerdo en absoluto, y son muy escépticos con los supuestos avances de esta tecnología.
Las escuelas chinas para robots
Muchos especialistas, de hecho, se quejan habitualmente del auténtico rendimiento de los robots. Ponen de manifiesto que el principal problema de la mayoría de modelos humanoides radica en la diferencia entre las demostraciones controladas y los entornos reales. Las primeras pueden lucir espectaculares, pero no tienen nada que ver con los segundos.
Así que, teniendo en cuenta esta reflexión, en China han debido de pensar: ¿qué se puede hacer al respecto? Pues si los robots no saben, habrá que enseñarles. Tal y como indican medios especializados, ya existen varias escuelas pensadas para que diferentes modelos entrenen y puedan mejorar sus habilidades allí donde fallan: en el mundo real. Aunque suene a ciencia ficción.
En Pekín, sin ir más lejos, han puesto en marcha un centro donde los robots practican actividades industriales y domésticas en entornos controlados: líneas de montaje, cocinas, almacenes o habitaciones recreadas. Todo ello en instalaciones enormes que se parecen poco a una escuela tradicional, pero que en la práctica sí que tienen un objetivo muy parecido.
En este caso, el fin pasa porque los robots humanoides aceleren su aprendizaje antes de ser comercializados. Aunque la mayoría de la prensa habla de escuelas para robots, lo cierto es que también podrían considerarse academias para los mismos. Quizá incluso este término fuese más preciso. Se trata de ejercicios de prueba y error bajo supervisión humana, se supone.
El escepticismo de los expertos
A pesar del entusiasmo de China para crear estar llamativas escuelas para robots, muchos maestros en robótica siguen pensando que la industria está muy lejos de permitir que los robots humanoides se vuelvan una realidad cotidiana. El sueño de Elon Musk, parecen coincidir casi todos, tendrá que esperar.
¿Pueden las escuelas robóticas ayudar a cambiar esto? Tampoco en este sentido los especialistas dan la impresión de dejar su escepticismo de lado. Los robots no razonan ni tienen las capacidades de aprendizaje humanas. Aunque se acostumbren a realizar una tarea concreta, seguirían teniendo problemas para hacer lo mismo en un escenario distinto. O eso dicen los expertos.