Christian Lous Lange, Premio Nobel de la Paz: "La tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso"

Christian Lous Lange, Premio Nobel de la Paz: "La tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso"
Christian Lous Lange.Imagen generada con IA.

Las palabras del político noruego resultan más vigentes hoy en día que nunca, con la llegada de la inteligencia artificial, o las adicciones a las pantallas.

¿Corremos el riesgo de convertirnos en esclavos de la tecnología? Este temor, que parece inevitablemente unido a los tiempos modernos, la inteligencia artificial o los teléfonos móviles, lleva existiendo mucho tiempo. Prueba de ello es que Christian Lous Lange, Premio Nobel de la Paz del año 1921 ya se preguntaba algo parecido hace poco más de cien años. 

En concreto, fue él quien dijo aquello de que "la tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso". Esta frase siempre ha tenido vigencia de alguna forma, pero es precisamente ahora cuando más la recuerda todo el mundo. ¿A qué se refería exactamente este historiador noruego cuando la expresó, y por qué últimamente ocupa tantos titulares?

La tecnología es un amo peligroso, dijo Christian Lous Lange

Para entender a qué se refería Christian Lous Lange con su célebre aforismo, es necesario ponerlo todo en contexto. Si actualmente se viven revoluciones tecnológicas importantes, hace un siglo no sucedía algo demasiado diferente. El final de la Primera Guerra Mundial provocó un periodo de profundos cambios sociales, pero también de una severa industrialización.

Podría decirse, de hecho, que el miedo a la automatización que insinúa la inteligencia artificial ya se padecía, de una manera bastante pronunciada, en tiempos de Christian Lous Lange. Teniendo en cuenta que él ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha para evitar conflictos en una época especialmente turbulenta, resulta obvio que era perfectamente conocedor de la tecnología.

O mejor dicho, del poder que esta puede traer consigo. Lo que principalmente quería decir este historiador y pensador con eso de que "la tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso", era que, en malas manos, incluso el mejor de los progresos podía ser temible. ¿Sucede ahora mismo algo parecido? Desde luego, no son pocos quienes consideran que sí. Sobre todo en lo concerniente a la IA.

Según muchos expertos, esta tecnología tiene potencial para cambiar el mundo. El problema es que existe una creciente desconfianza en torno de quiénes la manejan. Gente como Sam Altman, el mandamás de OpenAI, generan por regla general más rechazos que simpatías. Si la IA se convierte en un negocio, ¿puede terminar por perjudicar más que beneficiar a la mayoría de la gente?

Una reflexión más de moda que nunca

Incluso si nunca has escuchado hablar de Christian Lous Lange, seguro que alguna vez te ha sonado su reflexión más celebre. Hay que tener en cuenta que, aunque este hombre fue galardonado con el Nobel de la Paz en su momento, su figura no ha sido tan recordada como la de otros grandes personajes del siglo pasado, empezando por el omnipresente Albert Einstein.

Algunos expertos, no obstante, vinculan su pensamiento con lo que ellos mismos denominan "economía de la atención". Es decir, aquellas aplicaciones diseñadas deliberadamente para maximizar el tiempo que pasamos en ellas. Notificaciones constantes, algoritmos que aprenden nuestros gustos, contenido infinito… todo contribuye a crear hábitos difíciles de romper. Seguro que te suena, ¿verdad? No es casualidad: detrás hay modelos de negocio.

Así que resulta lógico al cien por cien que hoy por hoy muchas personas se pregunten hasta qué punto somos dueños realmente de la tecnología, o si realmente lo que pasa es que nos hemos convertido más bien en sus sirvientes. Por interés económico, cómo no, pero el fin sería el mismo, en cualquier caso. Todo ello por no hablar de la dependencia de muchos por el móvil o la IA.

Con respecto a esta última, incluso no faltan quienes sostienen que nos volverá más estúpidas. De hecho, ¿nos está idiotizando el exceso de dependencia tecnológica? Nadie parece tenerlo del todo claro, pero la inquietud está ahí. Y si lo está, seguramente sea por algo. Así que, puede que recordar a Lange no esté de más, después de todo.

Más información sobre: