El día que Microsoft no tenía sistema operativo, pero Bill Gates consiguió venderlo: "Si no puedes hacerlo bien, al menos haz que parezca bueno"

Bill Gates, cofundador de Microsoft
Bill Gates, cofundador de MicrosoftDailyMail/IA
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En los años 80 Microsoft realizó una jugada maestra para vender un sistema operativo que no tenían y, posteriormente, ser esencial con la venta de sus licencias a los fabricantes.

Corría el verano de 1980 cuando un jovencísimo Bill Gates, de 24 años, y Paul Allen, de 27, realizaron una promesa que cambiaría la historia de la informática personal: vender un sistema operativo que aún no sabían cómo construir y del cual ni siquiera eran propietarios.

Los fundadores de Microsoft prometieron a IBM, uno de los gigantes del sector, que les darían un sistema operativo de 16 bits totalmente preparado para la nueva línea de ordenadores personales de esta compañía. A pesar de que no tenían nada preparado.

No obstante, el farol de Gates y Allen sirvió para que Microsoft acabara realizando una jugada maestra, posicionándose como una compañía esencial para la informática de estar por casa, los microordenadores que ya llegaban preparados para el público general.

En una autobiografía de 1994, titulada Gates: How Microsoft's Mogul reinvented an industry, de los periodistas tecnológicos Stephen Manes y Paul Andrews, esta estrategia se sintetizaría con la siguiente frase del cofundador de Microsoft: "Si no puedes hacerlo bien, al menos haz que parezca bueno".

IBM necesitaba con urgencia un sistema operativo completo para su nuevo IBM PC 5150, el que había planeado construir en tan solo 1 año; a pesar de dominar el mercado de la informática, llegar a oficinas y casas suponía un giro de 180 grados en el planteamiento.

Al principio, IBM consultó con Gates si ellos tenían alguno y este último derivó a Digital Research, aunque tras varios desacuerdos entre estas compañías, los fundadores de Microsoft decidieron mover ellos mismos la ficha definitiva.

El movimiento de Microsoft que la hizo esencial para el mercado

Microsoft ya llevaba trabajando para IBM en el apartado de software desde hacía varios años, así que el gigante confiaba en Allen y Gates como consejeros fiables. Estos sabían que no podían desarrollar tan rápido un sistema operativo de 16 bits, pero tenían relación con la compañía Seattle Computer Products (SCP).

Tras los retrasos de Digital Research para conseguir una versión apta de CP/M para los nuevos procesadores Intel 8086, Microsoft dirigió su mirada hacia SCP, en la que el joven ingeniero Tim Paterson había sido capaz de diseñar en solo 4 meses un sistema conocido como QDOS –Quick and Dirty Operating System–, que posteriormente se denominaría 86-DOS.

A finales de 1980, Microsoft pagaría 25.000 dólares a esta empresa por una licencia no exclusiva de 86-DOS, pero sin revelar a los implicados que el cliente final era IBM. Al verano siguiente, Gates y Allen oficializaron la compra de todos los derechos de 86-DOS por un monto adicional de 50.000 dólares, contrataron a Paterson y negoció directamente con IBM.

Bill Gates IBM PC
Bill Gates IBM PCAP Photo

A continuación, Gates realizó otra jugada maestra. En lugar de exigir una cantidad de dinero desorbitada, aceptó un pago único bastante modesto para realizar la adaptación del sistema –que sería más tarde PC-DOS en IBM y MS-DOS para el resto–, aunque conservó de forma exclusiva la capacidad de licenciar el software en otros fabricantes de hardware.

Con la explosión de los ordenadores personales en otros fabricantes que siguieron el camino de IBM, estos no tuvieron más opción que pagar la licencia de MS-DOS a Microsoft, el único actor con un sistema operativo apto para los tiempos modernos.

O lo que es lo mismo: una simple inversión inicial de 75.000 dólares llevó a Microsoft a una posición privilegiada en el mercado, una visión que ha marcado la estrategia durante décadas de la compañía y que aún se mantiene en la actualidad.

Vender un producto bonito antes de que funcione correctamente

Según la biografía anteriormente mencionada, Gates tenía una obsesión bastante clara por presentar algo bonito a nivel gráfico, además del diseño visual de las demostraciones, a pesar de que el código detrás de estas aún no funcionara correctamente o fuera inestable.

Esta perspectiva más cercana al corporativismo y al marketing que a las ganas de innovación dio lugar a lo que en la década de los 80 y los 90 se bautizaría como vaporware, una técnica que presentaba siempre el software antes de que estuviera acabado para que los consumidores no compraran productos de la competencia.

Microsoft hizo esto mismo con varios sistemas, como Windows 1.0, anunciado el 10 de noviembre de 1983 y finalmente presentado el 20 de noviembre de 1985, 24 meses después de mostrar las primeras imágenes. Así como con Windows NT 3.1, que se anunció en julio de 1991 y no se lanzaría realmente hasta 2 años después.

En el caso de Windows 1.0, cabe destacar que la compañía VisiCorp había anunciado ese mismo año el primer entorno gráfica comercial para ordenadores, un adelantamiento claro que asustó a Gates, quien rápidamente organizó una conferencia de prensa para dar una vuelta a MS-DOS.

De nuevo, el código era inexistente y el desarrollo de Windows 1.0 se enfrentó a muchísimos problemas, además de que con su llegada en 1985 recibió críticas por los requisitos que exigía: era lento, tenía muchos problemas y se caía constantemente.

Más adelante, el 24 de agosto de 1995 sucedió algo muy parecido con la llegada de Windows 95. Microsoft había gastado la impresionante cifra de 300 millones de dólares para publicidad y marketing, incluso con la compra de los derechos de una canción de los Rolling Stones.

Windows 95
Windows 95Gagadget

El sistema operativo fue una revolución a nivel visual, pero aún seguía dependiendo en gran parte de todo lo heredado de MS-DOS y, por supuesto, aquí aparecieron ya las famosas pantallas azules de la muerte de Windows, que directamente congelaban el PC.

Y de aquellos barros estos lodos. Microsoft tomó estrategia para otros de sus productos, lanzando un sistema básico, pero atractivo a nivel visual; con el uso constante, la compañía corregía posteriormente los errores en futuras actualizaciones, lo mismo que ocurre actualmente.

Satya Nadella, el actual CEO de Microsoft, ha reorientado la estrategia de la compañía desde su sistema operativo hacia otros rincones más punteros, como la computación en la nube con Azure, la ciberseguridad o la investigación en inteligencia artificial.

Aunque, lógicamente, sin aquellos primeros movimientos durante los años 80 de Gates y Allen, Microsoft no ocuparía la posición privilegiada que tiene ahora mismo, vendiendo la licencia de su sistema operativo a fabricantes de hardware, ganando muy de lejos a macOS de Apple y a Linux.

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