Elon Musk anticipa una oleada de nuevos apagones en menos de un año por culpa de la IA: "La gente empezará a tener dificultades"

El CEO de Tesla asegura que la carrera por la IA está disparando la demanda de energía a niveles nunca vistos y, si no se actúa rápido, la gente verá las consecuencias.
Aunque muchas veces peca de ser un personaje un tanto histriónico, la preocupación actual de Elon Musk no sale de la nada. En una entrevista reciente, el CEO de Tesla y fundador de xAI explicó que su nueva gigafábrica de datos en Memphis, Tennessee, necesitará tanta energía como una central nuclear solo para alimentar los servidores que entrenan modelos de IA.
"Estamos hablando de un gigavatio, lo mismo que una planta nuclear media en Estados Unidos", comentó Musk, y añade que el ritmo de construcción de estos centros de datos es tan alto que la red eléctrica podría no aguantar el tirón en 2026.
El problema, según el magnate, tiene tres nombres: chips, transformadores y generación eléctrica. Primero fue la escasez de semiconductores, después la falta de transformadores para adaptar la electricidad a los ordenadores, y ahora el verdadero cuello de botella es la propia producción de energía.
"A medida que resolvamos la falta de transformadores, el siguiente gran problema será la generación eléctrica", avisa. Su predicción es clara: "La gente empezará a tener dificultades con el suministro de energía, quizá a mediados del año que viene o a finales".
¿La inteligencia artificial podría dar pie a un nuevo y gran apagón?
En pocas palabras, la carrera por la inteligencia artificial está provocando un auténtico boom en la construcción de centros de datos. Cada vez hacen falta más servidores, más chips y, sobre todo, más electricidad.
Musk compara el crecimiento de la IA con una fiebre del oro moderna: "La capacidad de computación de la IA se multiplica por diez cada seis meses. Nunca he visto nada igual. Si esto sigue así, pronto necesitaremos más energía que la que puede generar el planeta".
Para que te hagas una idea, ChatGPT tiene 800 millones de usuarios cada semana y una consulta normal en él gasta entre 10 y 100 veces más energía que una búsqueda en Google, según la Agencia Internacional de la Energía.
Para ponerlo en perspectiva, imagina que cada vez que haces una búsqueda en Google o hablas con un chatbot equivale a dejar una bombilla encendida durante horas. Ahora multiplica eso por millones de usuarios diarios… El impacto es enorme.
Otro caso. Generar 1.000 imágenes con IA requiere cerca de 2,9 kWh, lo que equivale a cargar un smartphone 132 veces. Este alto consumo también es un problema para la emisión de carbono. Por ejemplo, modelos avanzados como Stable Diffusion XL generan hasta 1.594 gramos de CO₂ por cada 1.000 imágenes creadas.
Google ya advirtió hace meses que el sistema eléctrico de Estados Unidos está al límite y que incluso han empezado a explorar la energía nuclear porque las renovables, aunque necesarias, no son lo suficientemente estables para alimentar los centros de datos.
"Nos dimos cuenta de que no teníamos suficiente capacidad para alimentar nuestros centros de datos, ni a corto ni a largo plazo", explicó Caroline Golin, responsable global de energía de Google.
A diferencia de las fuentes de energía convencionales, la energía nuclear no emite carbono y puede operar las 24 horas del día, independientemente de las condiciones meteorológicas. La apuesta por la energía nuclear también responde a la enorme preocupación por reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Sin embargo, esta decisión no está libre de controversias —muchas de ellas por falta de conocimiento—. El uso de la energía nuclear pone sobre la mesa grandes preocupaciones ambientales y de seguridad, y la aprobación y regulación de estos proyectos puede llevar años y costar grandes sumas de dinero.
Musk y los apagones, una situación que podría hacer de oro al sudafricano
Lo cierto es que el apagón que sufrió España recientemente le dio casi el título de Superman a Musk. En cuanto las redes terrestres fallaron, el uso de Starlink en España y Portugal subió un 35% respecto a lo normal, y hasta un 60% más en España al día siguiente, cuando las operadoras aún no habían recuperado del todo el servicio.
Aunque la calidad bajó por la avalancha de usuarios, el sistema siguió funcionando perfectamente y permitió a miles de personas mantenerse conectados.
Ya en aquellos días, el dueño de Tesla y SpaceX entró al debate con un tuit en X, añadiendo más opciones incluso para futuros apagones: "Tesla Powerwall y Starlink deberían seguir funcionando". Su propuesta: baterías domésticas y satélites de internet como alternativa a las redes tradicionales.
Su propuesta se basa en tres pilares. Primero, las baterías Tesla Powerwall, que almacenan energía solar o de la red para usarla cuando haya cortes eléctricos.
Segundo, Starlink, su red de satélites que ofrece internet sin depender de cables terrestres, perfecto para mantener la comunicación en zonas afectadas. Y tercero, la aceleración de la transición hacia energías renovables como la solar y la eólica, para reducir la dependencia de las redes centralizadas y hacerlas más resistentes y sostenibles.
Desde luego, los expertos coinciden en que la solución pasa por diversificar las fuentes de energía, invertir en redes inteligentes y acelerar la transición a renovables y nuclear. Pero también advierten que hay que ser realistas: el cambio llevará tiempo, y mientras tanto, habrá que gestionar picos de demanda y posibles apagones que, ciertamente, le van a venir muy bien a Elon Musk.



