"Es un fracaso": Yann LeCun, una de las mayores figuras de la inteligencia artificial, carga contra Elon Musk y vuelve a señalar directamente a xAI

El jefe de inteligencia artificial de Meta ataca la estrategia del dueño de Tesla. Asegura que el laboratorio detrás de Grok se ha quedado sin sus mejores talentos por culpa de Musk.
Yann LeCun, jefe de IA en Meta y ganador del prestigioso Premio Turing, carga directamente en sus últimas declaraciones contra Elon Musk. Según LeCun, la situación interna de la compañía xAI, la empresa de inteligencia artificial del magnate, es insostenible y sus posibilidades de competir con OpenAI o Anthropic están a años luz.
Afirma que la compañía de IA es un fracaso debido a que varias de sus grandes mentes han huido de la compañía. El motivo es simple: el comportamiento del multimillonario ha provocado una brecha insalvable y ha roto por completo la confianza del equipo técnico original.
En concreto, de los once fundadores que se unieron a Elon Musk para plantar cara a OpenAI, ya no queda absolutamente ninguno. El último en salir ha sido Ross Nordeen, quien, según filtraciones internas, vio cómo le cortaban el acceso a los servidores de la noche a la mañana y era expulsado de los grupos de chat de la plantilla.
Para este experto, el verdadero problema de xAI es que se ha convertido en una simple empresa de alquiler de centros de datos en lugar de un laboratorio de innovación en inteligencia artificial.
El también dueño de la plataforma antes conocida como Twitter, se dedica a alquilar su infraestructura de servidores a terceros para intentar recuperar la inversión.
"Francamente, xAI es un fracaso", declara. "Elon se encuentra ahora en una posición en la que le resulta muy difícil contratar a los mejores profesionales de la IA, porque, como saben, no se ha comportado muy bien con el equipo anterior", añade.
Yann LeCun carga sin miramientos también contra OpenAI y Anthropic
Lo cierto es que el experto lleva unas semanas concediendo duras entrevistas y dejando en redes mensajes bastante ácidos para la competencia.
Ahora ha sido el turno de Elon Musk, pero hace unas semanas atacó directamente a Sam Altman y a Dario Amodei sobre los efectos de la IA en el mercado laboral.
Ha pedido públicamente que nadie preste atención a los discursos alarmistas de figuras como Sam Altman, el jefe de OpenAI, o Dario Amodei, el máximo responsable de Anthropic, cuando hablan del mercado laboral.
LeCun defiende una postura mucho más terrenal y realista. Para el científico de Meta, las predicciones catastrofistas de Altman y Amodei no se basan en realidades técnicas medibles, sino en una estrategia empresarial muy calculada para inflar las expectativas de sus propios productos.
Este experto ve la tecnología desde la perspectiva de la investigación y recuerda que, a pesar de lo aparentemente espectaculares que son los modelos de lenguaje actuales, todavía la humanidad está extremadamente lejos de conseguir una inteligencia artificial que realmente te eche del trabajo (si es que en algún momento esto se consigue o realmente se permite).
El problema es la ansiedad y el miedo que esto provoca. Insiste en que las máquinas actuales siguen siendo herramientas muy útiles, capaces de automatizar tareas o resumir textos, pero totalmente carentes de sentido común, razonamiento o comprensión del mundo. Por lo tanto, tratar de predecir el fin del mercado laboral basándose en esto es, en su opinión, una tomadura de pelo.
Por otro lado, ha afirmado que todos esos gurús que avisan de que las máquinas van a extinguir la humanidad se comportan exactamente igual que una secta que espera el apocalipsis.
"El 'doomerismo' de la IA tiene todas las características de un culto apocalíptico: mito de la creación, omnisciencia y control para los líderes ilustrados, conocimiento prohibido accesible solo para unos pocos, salvación para el pueblo elegido y apocalipsis para todos los demás", comenta.
"Llena un 'vacío con forma de religión' en la mente de personas que se fueron o nunca pertenecieron a una comunidad religiosa, pero que se ven impulsadas a unirse a un movimiento impulsado por la misión", añade.
Según el experto, este pánico no se basa en datos científicos ni en cómo funcionan los ordenadores hoy en día, sino en una necesidad muy extraña de la gente de creer en profecías catastróficas. Para él, lo que ahora mismo está sucediendo tiene todas las papeletas para ser considerado un culto religioso.
LeCun explica que los más pesimistas ya se han inventado su propio mito de cómo las máquinas cobrarán vida; piensan que la tecnología lo sabe todo y tratan a los ingenieros como si fueran sacerdotes con secretos. Al final, el mensaje que venden es el de la salvación para unos pocos elegidos y el infierno para todos los demás.
El mensaje que antes has podido leer va directo a Silicon Valley, donde cree que muchos usan el miedo para ganar poder y salir en los medios. El científico dice que esta obsesión con que los robots se van a rebelar solo sirve para rellenar un espacio perfecto en la cabeza de personas. Como la gente, normalmente, necesita posicionarse en una causa para sentirse importante, algunos escogen este drama con la IA.

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

