La estafa del cuentakilómetros: así usa Tesla y Elon Musk sus algoritmos para que tu garantía acabe antes de lo previsto

Tesla, acusada de inflar el kilometraje real de sus coches con algoritmos, podría estar provocando que las garantías expiren antes y evitar así reparaciones.
Tesla vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, no se trata del Autopilot ni de retrasos en entregas, sino de algo que afecta directamente a la cartera de sus clientes, el cuentakilómetros.
Varios conductores estadounidenses han levantado la voz y han acusado a la compañía de Elon Musk de emplear algoritmos que inflan artificialmente el kilometraje de sus coches eléctricos. ¿La consecuencia? La garantía podría caducar antes de tiempo, dejando a los propietarios sin cobertura justo cuando más la necesitan.
Una demanda colectiva presentada en California pone el foco en cómo Tesla calcula los kilómetros recorridos, según explica Motor Pasión. A diferencia de otros fabricantes que se basan en sensores físicos vinculados a las ruedas, la compañía estadounidense emplearía una fórmula propia que combina consumo energético, hábitos de conducción y modelos predictivos.
Según los denunciantes, este sistema no refleja fielmente la distancia real recorrida y podría sobreestimar significativamente el uso del coche.
¿Por qué querría Tesla aumentar los kilómetros?
Aunque lo más común en el mercado de segunda mano es intentar reducir el kilometraje de un coche para elevar su valor, en este caso el objetivo parece muy diferente, el terminar antes con la garantía del vehículo.
En Estados Unidos, la cobertura estándar de Tesla dura cuatro años o 80.000 kilómetros (50.000 millas), lo que ocurra primero. Por tanto, si un coche aparenta haber superado ese umbral antes de tiempo, la compañía puede rechazar solicitudes de reparación dentro del periodo que, en realidad, todavía estaría cubierto.

Varios propietarios han señalado que comenzaron a notar aumentos inexplicables en el kilometraje diario, sin que su rutina de conducción hubiera cambiado. Uno de ellos, por ejemplo, asegura que su Tesla Model Y pasó de registrar 55 millas diarias a más de 72 en un periodo de pocos meses, justo cuando se acercaba a la expiración de la garantía.
La demanda también alega que los conductores han comparado los datos de sus coches con registros de GPS externos y aplicaciones de navegación, detectando diferencias acumuladas de varios miles de kilómetros. Esto no solo representa una pérdida potencial de cobertura, sino que también podría influir en el valor de reventa y en decisiones de mantenimiento.
Una de las denuncias más claras la hace un usuario de California que compró su coche usado. Asegura que, al poco de adquirirlo, comenzó a notar patrones extraños en la velocidad con la que aumentaba el kilometraje, especialmente mientras el coche pasaba repetidamente por el taller por fallos en la suspensión.
El resultado fue que, al superar los 80.000 km "virtuales", Tesla se negó a seguir cubriendo las reparaciones.
Este tipo de comportamiento no solo ha despertado la preocupación de los afectados, sino también de expertos legales y técnicos que cuestionan la opacidad del sistema de Tesla para medir distancias. Aunque la marca defiende la precisión de sus sistemas, las dudas ya están sembradas, y podrían dar lugar a investigaciones más profundas.
¿Manipulación o fallo técnico?
La clave del asunto está en determinar si este aumento del kilometraje responde a una intención deliberada por parte de Tesla o si se trata de un fallo en su método de estimación. En cualquier caso, el resultado es el mismo para el usuario, una garantía que puede esfumarse antes de tiempo y una sensación de desprotección frente a una empresa que presume de transparencia tecnológica.
Mientras el proceso judicial sigue su curso, lo cierto es que muchos conductores se sienten engañados. Y lo más preocupante es que, en un mercado donde cada vez más fabricantes adoptan soluciones digitales para la medición de datos, este caso podría sentar un precedente clave.
