Estos son los permisos que más solicitan las herramientas de inteligencia artificial y cuáles debes bloquear

Unsplash

Los asistentes de inteligencia artificial piden a los usuarios activar algunas funciones que deberían ser opcionales. Estas son las obligatorias y las que conviene no habilitar.

¿Es la inteligencia artificial una moda pasajera? Esta es una pregunta que planteamos en Computer Hoy hace ya más de un año, cuando los datos revelaban que casi nadie la utilizaba a diario, a pesar de que es la tecnología que más ha traído de cabeza a las grandes tecnológicas de todo el mundo.

Estos datos contrastan con los compartidos hace solo unos días por OpenAI, desarrolladora del chatbot más utilizado a nivel global; así lo avalan sus casi 700 millones de usuarios semanales, una cifra que da una idea de cómo esta tecnología se ha ido introduciendo en el día a día de la gente.

Y es que la IA es imparable, ya que no solo nos resuelve algunas tareas mecánicas y tediosas, sino que también puede ofrecer nuevas ideas acerca de cómo abordar el análisis de un texto o, incluso, es capaz de resumir lo que ha sucedido en una reunión, así como de dar consejos sobre cómo llevar ciertas situaciones.

Si bien en algunos casos no es nada recomendable su uso (por ejemplo, utilizarla como terapeuta para solventar algún problema personal o relacionado con la salud mental), en otros sí que puede ser una herramienta muy útil e interesante. Tanto es así que ahora es mucho más fácil planificar un viaje con ella que hacerlo paso a paso, a la vieja usanza.

En todos los casos, no obstante, le estaremos dando una información muy personal a esta tecnología, que a veces desconocemos de cuál será su destino final y si realmente es necesario que la IA deba conocer datos tan íntimos y sensibles. Entonces, la pregunta es: ¿hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial?

En realidad, hasta donde le dejemos, siempre que revisemos con cuidado los permisos que otorgamos a estos chatbots y asistentes antes de ponerlos en marcha. En base a esto, conviene recordar cuáles son los permisos que una IA sí debería solicitar como requisito para usar su servicio y cuáles debería ofrecer como opcionales.

Acceso a la cuenta de usuario y a internet

Como sucede con cualquier herramienta online, lo más importante de todo es lo más sencillo: leer con detenimiento lo que se nos está ofreciendo y lo que estamos aceptando o denegando. Y, en este sentido, lo primero que debemos elegir es si utilizar la versión gratuita de un determinado asistente u optar por alguno de los planes de pago disponibles.

Una vez lo hayamos hecho —sí, aunque no lo creas, es muy habitual quedarse bloqueado en este punto, porque las marcas lo intentan hasta el final para que te hagas una cuenta de pago en sus plataformas—, lo más probable es que se produzca un despliegue de pestañas con funcionalidades a las que hay que dar un consentimiento expreso para poder utilizarlas.

Entre los permisos que se consideran obligatorios se encuentra el de acceso a internet, que es indispensable para que la inteligencia artificial pueda funcionar, debido a que esta tecnología debe comunicarse con servidores externos para procesar la información, así como para acceder al modelo de lenguaje escogido para su funcionamiento.

También es habitual que se solicite acceso a la cuenta de usuario, en caso de haber optado por una versión de pago previamente o bien si ya se tiene una cuenta creada en su servicio. Es el caso de Gemini con Google o de Copilot, que ofrece una experiencia personalizada a usuarios con cuenta en Microsoft, con las alternativas Trabajo y Personal. 

Esto es completamente opcional y se puede utilizar tanto con una cuenta como sin ella, en el modo gratuito aunque, generalmente, es habitual abrir sesión si ya se dispone de una cuenta de usuario, debido a los beneficios que esto ofrece. Por ejemplo, el almacenamiento del historial de peticiones o la personalización de las respuestas en base a las consultas previamente realizadas.

Cuidado con la ubicación GPS o el historial de navegación

La gran mayoría de asistentes justifican el acceso a datos personales para ofrecer una mejor experiencia a pesar de que, en realidad, no los necesitan para realizar su trabajo, ya que deberían poder responder a la gran mayoría de solicitudes sin usar cierta información.

Y hay algunas plataformas que lo hacen deliberadamente, sin avisar claramente a quienes las utilizan, incidiendo en que lo hacen porque ya lo señalan de manera explícita en el apartado de Política de Privacidad que, a decir verdad, la mayoría de los usuarios no lee. Es el caso de ChatGPT.

Otros servicios de inteligencia artificial, como Gemini, anticipan que es posible habilitar la opción con la que se comparte información personal para el entrenamiento de modelos de terceros, aunque también insiste en que si se utiliza esta plataforma para interactuar con estos otros, los datos se tratarán "de acuerdo con sus propias políticas de privacidad".

En cualquier caso, a la hora de utilizar un chatbot es importante tener mucho cuidado con habilitar permisos que, a priori, no son necesarios para la IA. Por ejemplo, el acceso a la cámara, que solo es indispensable si se van a utilizar funciones de reconocimiento visual o videollamadas. También al micrófono, que no es necesario si no se van a realizar solicitudes por voz.

No debería ser obligatorio, aunque sí opcional, compartir la ubicación o habilitar los servicios de geolocalización, a no ser que la inteligencia artificial lo necesite para cumplir su función. Por ejemplo, para recomendar restaurantes cercanos o para buscar una gasolinera próxima.

También supone una grave violación de la privacidad que la IA tenga acceso al historial de navegación, ya que esta tecnología no necesita conocer las búsquedas que ha hecho un usuario para darle una respuesta determinada. Por tanto, no debería ser obligatorio otorgarle ese permiso, como tampoco es legítimo que solicite conocer la agenda de contactos.

En base a todo esto, lo importante no es solo conocer qué datos personales nuestros puede conocer una inteligencia artificial, sino también en qué momento debe hacerlo. Por ello, conviene desactivar funciones que no se necesiten en un uso diario para minimizar los riesgos y revisar con frecuencia la configuración de privacidad.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Noelia Murillo

Redactora

Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.