Un estudio hace saltar las alarmas: ChatGPT y la IA podrían afectar a la salud mental de los estudiantes

¿Hasta qué punto es recomendable emplear la inteligencia artificial en ambientes educativos? Algunos especialistas ya están advirtiendo sobre las consecuencias. 

El debate está servido desde hace algún tiempo: ¿es ético utilizar ChatGPT o la inteligencia artificial en general para según qué tareas? Sin ir más lejos, muchos profesionales cuestionan la validez de aquellos trabajos que los estudiantes hayan realizado ayudándose de este tipo de herramientas. Pero la cosa parece ir más allá: ¿puede llegar a influir en la salud mental?

Según un estudio reciente, el tema requiere de bastante atención. Primero de todo, por los resultados. Cualquier lector mínimamente audaz podría distinguir un texto redactado por ChatGPT y otro que realmente sea obra de una persona. Los especialistas se refieren a los primeros como obras "sin alma", con carencia de creatividad e ingenio. Ya lo comentaron gente como Spielberg o Stephen King

El impacto de ChatGPT en la salud mental de los estudiantes

Pero la cuestión no termina ahí. De hecho, eso sería lo menos preocupante de todo. Un artículo publicado por el prestigioso medio Forbes hace apenas unos días, ponía en relieve un problema mucho mayor. Tras profundizar en el impacto de la IA (ChatGPT y similares) en los estudiantes, descubrieron consecuencias que realmente son capaces de llamar la atención de cualquiera. 

Para empezar, algo muy obvio: los jóvenes que empleaban la inteligencia artificial mostraban una menor actividad neural durante el proceso de lectura. Además, la investigación también destaca una preocupante falta de activación cerebral en regiones asociadas con la memoria y el pensamiento crítico. Así se entiende a quienes denuncian que la IA vuelve más estúpida a la gente.

Las conclusiones parecen certeras. Ayudarse de la IA o de ChatGPT en un momento puntual puede ser tan útil como cualquier otra cosa. Sin embargo, si este método se convierte en rutina, la cosa cambia. Para empezar, podría provocar que los estudiantes que se acostumbraran a ello terminaran por desarrollar una menor capacidad a la hora de resolver distintos tipos de problemas. 

Además, el problema no se detiene ahí. Los especialistas dan a entender que el uso prolongado de la inteligencia artificial podría derivar en episodios cada vez más frecuentes de ansiedad o incluso de trastornos depresivos. Es decir, que sucedería con ella algo similar a lo que muchos ya llevan tiempo denunciando que pasa con las redes sociales: restan más de lo que suman. 

¿Es recomendable la IA en ambientes académicos?

Estos resultados hacen cuestionarse si la IA es realmente una herramienta que puede ayudar a la educación; o sea, a los ambientes escolares. Es una cuestión de máxima actualidad, puesto que gente como Bill Gates, Sam Altman y otros tantos visionarios tecnológicos insisten en que el futuro de la enseñanza pasa por esta tecnología, e incluso parecen deseosos de jubilar a los profesores. 

A todo esto, hay que sumarle también los estudios que señalan que algunos jóvenes ya están sustituyendo a sus médicos tradicionales, sus psicoanalistas o a sus propios amigos por ChatGPT. Lo cual dibuja un escenario incierto. Y si la IA sigue creciendo como algunos vaticinan, ¿qué consecuencias podría tener? Quizá nadie sepa la respuesta a esta pregunta. Todavía

Otros artículos interesantes: