Expertos en IA lo admiten: "La inteligencia artificial todavía no es más inteligente que un bebé"

Aunque domina tareas concretas y avanzadas, la IA aún aprende con muchos más datos y menos flexibilidad que un bebé, cuyo cerebro inspira nuevos modelos capaces de adaptarse mejor.
No hay ninguna duda de que la inteligencia artificial ha avanzado a una velocidad difícil de imaginar hace apenas unos años. Y es precisamente este progreso el que ha alimentado la idea de que las máquinas están cada vez más cerca de superar a los humanos.
Sin embargo, una cosa es rendir muy bien en tareas concretas y otra muy distinta aprender de forma general. Y es que los modelos actuales dependen de enormes cantidades de datos, entrenamiento y potencia informática.
Por ello, cuando se enfrentan a una situación demasiado diferente de aquellas que conocen y de las que no fueron programadas, pueden cometer errores sorprendentemente básicos.
Los expertos señalan que la IA todavía no es más inteligente que un bebé, y no están comparando quién sabe más datos o quién resuelve mejor una operación. Se refieren a la forma de aprender, adaptarse y construir una comprensión del mundo con muy poca información.
Una máquina puede saber mucho sin comprender lo que tiene delante

Los modelos de IA actuales funcionan principalmente detectando patrones, ya que analizan millones de textos, imágenes o ejemplos y aprenden a producir resultados que encajan con lo visto durante su entrenamiento.
Esa capacidad puede ser extraordinaria, pero tiene límites. Una IA puede reconocer un objeto en miles de fotografías y, aun así, fallar cuando aparece desde un ángulo extraño o en un contexto completamente nuevo.
Un bebé, por ejemplo, aprende de otra manera. Observa, toca, escucha, prueba y se equivoca, por lo que cada experiencia se conecta con las anteriores y modifica progresivamente su forma de interpretar el entorno.
Esto significa que no necesita revisar millones de ejemplos para empezar a comprender que dos objetos parecidos pueden cumplir una función similar.
Los bebés convierten unas pocas experiencias en reglas generales

Una de las mayores ventajas del aprendizaje infantil es la capacidad de generalizar. Cuando un niño descubre que un juguete cae al soltarlo, no necesita repetir el experimento con todos los objetos de la casa para empezar a entender que algo parecido ocurrirá con otros.
Pero los sistemas de inteligencia artificial siguen teniendo dificultades para trasladar una habilidad aprendida a situaciones distintas. Pueden destacar dentro de un escenario muy concreto y perder precisión cuando cambian las condiciones.
Ese es el verdadero sentido de la comparación. Un bebé sabe mucho menos que una IA, pero aprende de una forma más abierta, flexible y eficiente. La máquina acumula información; el niño construye relaciones entre experiencias.
Y es que durante sus primeros meses de vida, los bebés empiezan a comprender que una persona o un objeto continúa existiendo aunque desaparezca de su vista.
Esta capacidad, conocida como permanencia del objeto, parece sencilla para un adulto, pero exige memoria, predicción y una representación interna del entorno.
Para una IA, razonar con algo que no puede observar directamente sigue siendo complicado, ya que los modelos pueden perder el hilo cuando falta información o cuando deben anticipar cómo cambiará una situación.
Esta limitación resulta especialmente importante en robots, vehículos autónomos y sistemas que deben desenvolverse en el mundo real, donde los objetos pueden ocultarse, moverse o aparecer de forma inesperada.
El próximo gran salto no consiste en acumular más datos
Es importante mencionar que los investigadores estudian el desarrollo infantil porque buscan sistemas capaces de aprender con menos ejemplos, adaptarse con mayor rapidez, pero sobre todo, responder mejor ante lo desconocido.
El objetivo no es copiar literalmente el cerebro de un bebé, sino trasladar algunas de sus ventajas, como la curiosidad, el aprendizaje continuo, la comprensión de causas o la integración de experiencias distintas.
Decir que una IA todavía no es más inteligente que un bebé no significa que sea poco avanzada, sino que seguimos confundiendo potencia con inteligencia general. Las máquinas ya dominan muchas tareas, pero aún están lejos de aprender con la naturalidad con la que un niño empieza a entender el mundo.
