Expertos en IA explican cuál es su principal riesgo para la seguridad: no tiene nada que ver con la conciencia

Los especialistas insisten en que la inteligencia artificial sí es una amenaza para cualquiera, pero no por lo que siempre se ve en las películas de cinacia ficción.
Más de un experto ha hablado en alguna ocasión de la posibilidad de que la inteligencia artificial cobre conciencia de ella misma. Y no solo eso, también se ha visto en numerosas ocasiones en libros, películas y videojuegos de ciencia ficción. La gran pregunta es: ¿resulta algo así verdaderamente posible, tal y como sugieren los más pesimistas?
En realidad, un nuevo artículo apunto a lo contrario. No, la IA no tiene la capacidad de desarrollar una conciencia como tal. Sin embargo, eso no quiere decir que no vaya a convertirse en una amenaza considerable. De hecho, quizá las perspectivas más apocalípticas sean precisamente una distracción para ocultar aquello que resulta más probable.
La amenaza de la IA para la humanidad
Si al pensar en los riesgos de la IA te viene a la cabeza un robot al más puro estilo Terminator (o algo por el estilo) persiguiendo a los humanos, es bastante normal. No solo se ha visto en numerosas ocasiones en el cine y otros medios, sino que algunos expertos tampoco han descartado en que algo así sea posible, desde que ChatGPT vio la luz.
No obstante, no todo el mundo está de acuerdo. Tal y como recoge The Guardian, confundir ciertos comportamientos de los sistemas de IA con una conciencia como tal es un error conceptual, en el que la verdad es que caen muchas personas desinformadas. Y lo que es aún peor: puede distraer de los auténticos peligros de esta tecnología en auge.
Lo que matizan estos especialistas es que actitudes de la IA que parecen autopreservación -como proteger su propia ejecución o tratar de evitar ser desconectados- no quieren decir exactamente que la IA tenga experiencias internas, emociones o una mente propia. No es una conciencia real, sino resultado de los diseños que han llevado a cabo para ella.
Esta base es en la que cada vez más expertos repiten, insistiendo en que la inteligencia artificial, pese a su nombre, no es del todo inteligente, sino algoritmos muy bien entrenados. Otra cosa es que la gente en general tenga tendencia en antropomorfizarlo todo. Se ha visto en numerosas ocasiones con los propios animales, y ahora sucede algo parecido con la IA.
Una tecnología inconsciente, pero peligrosa
Esta visión inconsciente de la IA, sin embargo, no quiere decir ni mucho menos que esta tecnología no pueda llegar a suponer un peligro. Más bien al contrario: cada día hay más voces que exigen una regulación potente y unificada por parte de los gobiernos. La cuestión de fondo es saber dónde hay que mirar.
La IA no siente ni quiere, y mucho menos alberga deseos de vivir, como a veces se ha dicho erróneamente. Su amenaza está en la forma en la que puede tener efectos sociales, poner en riesgo la seguridad de cualquiera o incluso provocar una mayor desigualdad. Asuntos que de ninguna manera deben tomarse a la ligera.
