Fin de los rumores: Intel no va a vender su división de procesadores a nadie

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Intel está pasando una mala racha, y la competencia quiere aprovecharlo para quedarse con sus procesadores. Pero no tiene intención de vender.

Hace apenas un par de años, nadie habría imaginado que compañías como Arm o Qualcomm estuviesen en disposición de comprar a un gigante histórico como Intel. Pero la oferta ha estado sobre la mesa. Intel ha dicho que no, porque no tiene ningún sentido.

Los últimos años de Intel han sido muy malos. Año tras año ha ido perdiendo cuota de mercado en los procesadores de PC y portátiles, y no ha sabido hacerse un hueco en el mercado de procesadores móviles.

Su apuesta por las tarjetas gráficas gaming Intel Arc no ha despegado, hasta el punto de que su cuota de mercado actual, tras dos años en el negocio... es el 0%.

Intel va a vender... pero no sus procesadores

Los malos resultados de Intel en los dos últimos años, han llevado a la compañía a anunciar que venderá su división de chips programables Altera. Esto ha animado a empresas como Arm y Qualcomm a hacer ofertas por su división de procesadores, la joya de la corona de la compañía.

Según ha podido saber Bloomberg por una fuente involucrada en el asunto, Intel rechazó la oferta de Arm argumentando que "la división no está en venta". Según ese argumento, tampoco habría aceptado la oferta de Qualcomm.

La realidad es que, salvo que Intel esté en una situación desesperada, que aún no lo está, vender su división de procesadores no tiene ningún sentido.

Los procesadores de PC y servidores son la propia esencia de Intel. Ella ha sido la que, básicamente, ha creado la informática de PC, y sigue siendo su principal fuente de ingresos. Venderlos sería perder por completo su sentido como compañía. Desmantelar Intel, básicamente.

Por otro lado, Intel aún tiene recursos para superar la mala racha. Como he comentado, va a vender su división de chips programables Altera, que es un negocio que compró hace unos años, y es secundario. También tiene intención de vender sedes en diferentes países, y ha cancelado la creación de nuevas fábricas.

Además, el grupo de inversión Apolo va a invertir 5.000 millones de dólares en la compañía, y está a punto de recibir 8.500 millones de dólares en subvenciones y 11.000 millones en préstamos a bajo interés por parte del gobierno norteamericano, por fabricar chips en el país.

Intel ha rechazado las ofertas de compra de Arm y Qualcomm, y tiene motivos para ello. No está tan desesperada, y vender sus procesadores sería su suicido como compañía. Veremos cómo evoluciona  su situación en los próximos meses.

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