Las gafas inteligentes con IA ya son una realidad y dan un poco de miedo: ¿realmente queremos usarlas?

Las gafas inteligentes, que prometen liberarte del móvil al llevar la tecnología en tu cara, también pueden convertirse en uno de tus mayores problemas. Estos son sus pros y contras.
Si se habla de tecnología, se podría decir que a día de hoy hay dos granes dispositivos sin los que muchos ya no pueden vivir —dejando a un lado los respetados ordenadores—: los smartphones y ahora entran en el juego las gafas inteligentes.
Desde que allá por 2012 se empezase a hablar de ellas, más de 10 años después parece que, pese a que no terminan de calar entra la población, comienzan a tener su pequeño grupo de usuarios interesados y las empresas ya ven un pequeño negocio en ellas.
A día de hoy, y al igual que sucede con todos los wearables, existe una batalla por dominar el mercado en la que compite Meta, Apple, Samsung, Alibaba y hasta Google con sus Galaxy Glasses, equipadas con Android XR. Aunque cuidado que comienzan a surgir las primeras pequeñas empresas que lo están apostando todo por las gafas inteligentes.
"El interés creciente por estos aparatos obedece a una evolución natural de la tecnología, pero no de las necesidades diarias del usuario medio, por lo que a día de hoy este tipo de dispositivos requieren de una inversión muy alta y unas capacidades muy concretas, por lo que sus ventas no se pueden equiparar a otros aparatos de consumo", nos comentaba en una entrevista para Computer Hoy José Antonio Alguacil, CEO de Ilusionlabs y Youtuber.
El nuevo 'boom' de gafas inteligentes: ¿moda o revolución?
Lo cierto es que el concepto de las gafas inteligentes no es nuevo. Hace una década, las Google Glass provocaron un gran revuelo, prometiendo un futuro donde la información estaría frente a tus ojos. Sin embargo, problemas de privacidad y un diseño que no enganchaba a nadie relegaron el proyecto al olvido en el mercado.
Pero la idea nunca murió del todo, y ahora, con los avances en diseño y tecnología, las smartglasses o gafas inteligentes están listas para un segundo acto.
Por otro lado, y según Mark Gurman, periodista de Bloomberg, Apple estaría valorando la posibilidad de desarrollar unas gafas inteligentes sin capacidades de realidad aumentada (RA). Como bien sabrás, ya cuentan con las Vision Pro, pero ahora la idea es cambiar por completo de registro y hacer algo totalmente diferente.

Precisamente con su historial de redefinir todo tipo productos y conseguir que calen en el mercado, desde el iPhone hasta el Apple Watch, la entrada de Apple en el mercado de las gafas inteligentes podría ser el catalizador que esta tecnología necesita para despegar.
Por supuesto, ya no son algo totalmente inservible como antes. Ahora hay opciones muy bonitas, variadas, y sobre todo, funcionales. Estas gafas no solo muestran notificaciones o mapas; traducen idiomas, reconocen objetos al momento, pueden grabar vídeos y responder a tus preguntas en tiempo real.
Por ejemplo, los modelos que más venden son las Ray-Ban de Meta. Tienen cámaras de 12 megapíxeles, altavoces invisibles en las patillas y llevan integrado el asistente Meta AI para ayudarte a hacer lo que sea de forma hablada. Eso sí, el tema de la privacidad sigue dando mucho de qué hablar.
Si quieres saber si alguien te está grabando con esas gafas, la respuesta es que, a menos que la empresa lo haga transparente y las pantallas avisen, muchas veces no hay forma de saberlo. Esto, la verdad, es que no termina de encajar con muchos.

Y es que, pese a todo esto, parece que el camino sigue estando lleno de piedras: pantallas lo suficientemente nítidas y brillantes para no ser un estorbo si hace sol, baterías que duren todo el día en un formato tan pequeño, interfaces de usuario fáciles y rápidas de usar para un dispositivo que no tiene teclado ni pantalla táctil.
Por otro lado, y aunque el precio ha empezado a bajar, algunas gafas de alta gama aún cuestan casi como un móvil de última generación. Además, existe el riesgo de una mayor distracción en situaciones que requieren atención al 100%, como conducir o cruzar la calle.
En cuanto a qué habría que cambiar, José Antonio Alguacil lo tiene muy claro: “Algo muy sencillo: utilidad. Hasta que no hagan algo mejor que otro aparato existente, no serán aparatos necesarios, si no existe un ecosistema diverso de aplicaciones e interacciones con otros entornos, no serán atractivos. Y sí, lo del diseño es algo que tendrían que replantearse, incluso el último modelo presentado por Snapchat, esta misma semana, es algo muy difícil de vender para pasar desapercibido”.
A pesas de todo, muchos expertos creen que las gafas inteligentes son inevitables. Las gafas, al fin y al cabo, son un accesorio que ya llevas de forma común, lo que las convierte en el candidato perfecto para que la tecnología también llegue. Si ha llegado a los anillos con los smart rings, parece obvio y 2025 pinta bastante bien para este wearable.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.
