Gemini 2.5 consigue resolver un problema increíblemente complejo que ha dejado sin palabras a los programadores humanos: "Equivale a cuando Deep Blue derrotó a Garry Kasparov"

La inteligencia artificial sigue sorprendiendo incluso a sus creadores, demostrando que evoluciona por caminos inesperados y generando dudas sobre hasta qué punto puede ser controlada.

La IA Gemini 2.5 de Google se ha convertido en el primer modelo de inteligencia artificial en ganar una medalla de oro en una competición internacional de programación en Azerbaiyán. Pero lo importante no es el hito, sino que lo ha conseguido utilizando pensamiento lateral, imaginación y creatividad, pilares básicos de la Inteligencia Artificial General (AGI).

"Para mí, es un momento equivalente al de Deep Blue para el ajedrez y AlphaGo para el Go", explica Quoc Le, vicepresidente de Google DeepMind.

En 1997, el ordenador de IBM Deep Blue venció en una partida del ajedrez al campeón del mundo, y uno de los mejores ajedrecistas de la historia, Garri Kasparov. Era la primera vez que una máquina vencía al ser humano más capacitado en su campo, y eso causó un auténtico shock.

Gemini avanza hacia la AGI

El rendimiento de Gemini 2.5, en realidad una versión especial entrenada para resolver problemas de programación y matemáticas muy complejos, "fue tan bueno como el de los 20 mejores programadores del mundo", asegura Google en declaraciones a The Guardian.

La IA de Google completó diez de las doce tareas que le asignaron, alcanzando el segundo lugar entre los 139 programadores informáticos de nivel universitario más expertos del mundo.

Pero el hito llegó en una de esas tareas, especialmente difícil. Los participantes tenían que enviar un líquido a través de una red de conductos hasta un conjunto de depósitos interconectados, lo más rápido posible. La complejidad era tan grande, que literalmente había que evaluar un número infinito de posibilidades.

Gemini 2.5 completó la tarea en menos de media hora. Ninguno de los equipos humanos, incluidos los mejores de universidades de Rusia, China y Japón, superaron el reto.

Lo importante de este éxito de la inteligencia artificial es que, primero, no se trata de un problema matemático teórico, sino de una situación del mundo real: llevar agua por unos conductos. 

Y segundo, para resolver el problema, la IA de Google tuvo que "superar tareas complejas con un razonamiento abstracto profundo, creatividad, y la capacidad de sintetizar soluciones novedosas a problemas nunca antes vistos, con una auténtica chispa de ingenio", según la compañía.

Gemini hacia la AGI: los pies en el suelo

Los expertos coinciden en que esto es un avance, pero también tienen claro que hay que tener los pies en el suelo. Stuart Russell, profesor de informática en la Universidad de California en Berkeley, explica en The Guardian que, a nivel práctico, esto no significa nada: La IA Deep Blue venció a Kasparov hace casi 30 años, y "no ha tenido ningún impacto en el mundo real de la IA aplicada".

Michael Wooldridge, profesor de fundamentos de inteligencia artificial en la Universidad de Oxford, quiere saber qué potencia de hardware se ha necesitado para llegar a este resultado. Google no lo ha desvelado, pero si para resolver este tipo de problemas la IA necesita un centro de datos entero, pues el hito no es tan grande.

Para este experto, será una verdadera revolución cuando la IA consiga estos resultados con un hardware y un consumo de energía aceptable.

En todo caso, que Gemini 2.5 haya resuelto esta tarea del mundo real que 139 de los mejores programadores jóvenes del mundo no han podido completar, sin duda tiene un gran mérito. La AGI está un poco más cerca.

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