El magnetismo, clave para solucionar un desafío en la tecnología cuántica, según físicos de Columbia

Los físicos han logrado manipular las propiedades cuánticas de ciertos materiales mediante campos magnéticos, permitiendo su aplicación más allá de la escala microscópica.
Los avances en tecnología cuántica han revolucionado la investigación científica, pero aún existe un desafío importante, mantener las propiedades cuánticas en materiales aplicables a dispositivos reales. Ahora, un equipo de físicos de la Universidad de Columbia ha identificado una solución prometedora basada en el magnetismo.
Su descubrimiento, publicado en Nature Materials, demuestra que es posible estabilizar partículas cuánticas en estructuras tridimensionales mediante campos magnéticos, lo que podría impulsar el desarrollo de procesadores cuánticos más prácticos y eficientes.
Con más investigaciones en esta línea, podríamos estar acercándonos a un futuro donde la computación cuántica deje de ser una promesa y se convierta en una tecnología práctica y revolucionaria.
El problema de la estabilidad en la computación cuántica
Uno de los grandes obstáculos de la computación cuántica ha sido la fragilidad de los estados cuánticos fuera de entornos controlados. A nivel microscópico, las partículas pueden mantener sus propiedades especiales, como la superposición y el entrelazamiento, pero en estructuras más grandes, estas características se pierden rápidamente.
Esto ha limitado la capacidad de escalar los procesadores cuánticos y convertirlos en una alternativa viable a la computación tradicional.

Los investigadores han explorado distintos métodos para superar este problema, desde la manipulación de materiales superconductores hasta el uso de algoritmos de corrección de errores cuánticos. Sin embargo, ninguna de estas estrategias ha logrado una solución definitiva para la inestabilidad de los estados cuánticos a gran escala.
El equipo de Columbia ha encontrado una posible respuesta en el bromuro de sulfuro de cromo (CrSBr), un material semiconductor con propiedades magnéticas particulares. A temperaturas extremadamente bajas, sus átomos forman patrones magnéticos que permiten confinar partículas llamadas excitones dentro de capas específicas del material.
Los excitones surgen cuando un electrón absorbe luz y deja una especie de “hueco” en su posición original. Normalmente, estos excitones se mueven libremente en un material, pero en el CrSBr, el magnetismo los mantiene atrapados en zonas concretas, evitando que pierdan sus propiedades cuánticas.
Este confinamiento podría ser clave para desarrollar materiales que preserven la información cuántica de manera más estable.
De los laboratorios al futuro de los dispositivos cuánticos
El hallazgo ha sido confirmado por investigadores de la Universidad Técnica de Dresde, quienes replicaron el experimento con distintos materiales cristalinos y obtuvieron resultados similares. Esto sugiere que el principio descubierto no es exclusivo del CrSBr, sino que podría aplicarse a otros semiconductores magnéticos.
Hasta ahora, uno de los métodos más comunes para trabajar con materiales cuánticos consistía en extraer manualmente capas delgadas usando cinta adhesiva, como se hizo con el grafeno en 2004. Este nuevo enfoque basado en el magnetismo elimina la necesidad de manipulación mecánica y permite mantener las propiedades cuánticas en estructuras tridimensionales más robustas.
El siguiente paso en la investigación será comprobar si esta técnica puede funcionar a temperaturas más altas, lo que facilitaría su implementación en dispositivos prácticos. Si se logra, podríamos estar ante un avance fundamental en la creación de ordenadores cuánticos más accesibles y eficientes, capaces de revolucionar la informática, la criptografía y la simulación de materiales.
Aunque todavía queda camino por recorrer antes de ver estos descubrimientos aplicados en el mundo real, este nuevo enfoque abre la puerta a materiales más eficientes y sistemas cuánticos más estables.