Mark Lanier, el abogado que venció a Meta y Google: "Todo es para que el dinero acabe en manos de un puñado de hombres ricos que quieren dirigir el mundo"

El abogado estadounidense Mark Lanier logró que un jurado declarara responsables a Meta y Google por diseñar Instagram y YouTube para generar adicción entre menores.
Las redes sociales llevan años bajo la lupa por su posible impacto en la salud mental de niños y adolescentes. Sin embargo, demostrar ante un tribunal que plataformas como Instagram o YouTube fueron diseñadas para fomentar un uso adictivo parecía una tarea casi imposible, sobre todo cuando los demandados son dos de las empresas más poderosas del mundo.
Esa percepción cambió con la victoria de Mark Lanier, un abogado estadounidense especializado en grandes litigios empresariales. Su equipo consiguió que un jurado declarara responsables a Meta y Google en un caso que podría marcar el futuro de miles de demandas similares contra las grandes tecnológicas.
De acuerdo con The Guardian, tras el juicio, Lanier declaró: “Todo es para que el dinero acabe en manos de un puñado de hombres ricos que quieren dirigir el mundo”. Detrás de esa afirmación hay una crítica al modelo de negocio de las grandes plataformas digitales y a la forma en que utilizan la atención de los usuarios para generar beneficios.
Cómo logró ganar el juicio contra Meta y Google

El caso giraba en torno a una joven identificada como Kaley, conocida en los tribunales por las siglas KGM. La demanda sostenía que comenzó a utilizar YouTube con seis años e Instagram con nueve, desarrollando posteriormente ansiedad, depresión y dismorfia corporal como consecuencia del uso intensivo de estas plataformas.
La estrategia de Lanier consistía en demostrar que el problema no residía en publicaciones concretas, sino en el propio diseño de Instagram y YouTube. Según defendió durante el juicio, ambas plataformas incorporan mecanismos destinados a mantener a los usuarios conectados durante el mayor tiempo posible.
Para preparar el proceso, recurrió incluso a una IA personalizada que integraba modelos como ChatGPT, Gemini y Claude. La herramienta analizaba la información disponible sobre los miembros del jurado y simulaba posibles reacciones ante distintos argumentos, ayudando al equipo legal a ajustar su estrategia durante el juicio.
El jurado terminó dando la razón a la demandante y concedió una indemnización de seis millones de dólares, de los que Meta asumirá el 70 % y Google el resto. Además, la sentencia puede servir de referencia para más de 2.000 demandas similares ya presentadas.
Quién es Mark Lanier y por qué su nombre pesa tanto en los tribunales

Mark Lanier lleva más de cuatro décadas ejerciendo como abogado y está considerado uno de los litigantes más influyentes de Estados Unidos. Tras comenzar su carrera en un gran despacho, decidió fundar su propia firma para centrarse en casos contra grandes corporaciones cuando considera que existe un interés social detrás de ellos.
A lo largo de su trayectoria ha protagonizado algunos de los procesos judiciales más conocidos del país. Entre ellos figuran las demandas contra Johnson & Johnson por el talco para bebés y varios relacionados con la crisis de los opioides. Su experiencia le permitió afrontar con una estrategia definida el proceso contra Meta y Google.
Según explica, las plataformas digitales compiten por captar el mayor tiempo posible la atención de los usuarios porque esa permanencia se traduce en más ingresos publicitarios y, por tanto, en mayores beneficios.
Por ello, cuanto más eficaces son los algoritmos para mantener a una persona conectada, mayor es el rendimiento económico que obtienen las compañías. Lanier sostiene que ese sistema concentra cada vez más riqueza y poder en un reducido grupo de grandes empresas tecnológicas.
También considera que los jurados populares, más que los responsables políticos, son quienes tienen capacidad para obligarlas a cambiar cuando existen pruebas de que sus productos han causado daños.
Para Lanier, la sentencia demuestra que incluso las compañías más influyentes pueden responder ante la Justicia cuando el diseño de sus plataformas tiene consecuencias sobre las personas. Ese precedente podría abrir una nueva etapa en la forma de exigir responsabilidades a las grandes tecnológicas.