Más de 200 economistas y expertos en IA, entre ellos 16 premios Nobel, firman una carta urgente: "La IA puede volverse más poderosa en los próximos 10 años"

Grandes figuras de la economía mundial y los mayores expertos en tecnología unen fuerzas en una carta para advertir de que lo que se avecina va a ser duro para todos.
Desde luego que ya quedan bastante lejos esos años en los que se creía que el impacto de la IA iba a ser mínimo (nada más allá que un mero ayudante de texto) y la situación se empieza a poner seria. Un grupo de más de 200 economistas y científicos, entre los que hay 16 ganadores del Premio Nobel, ha firmado una carta abierta en la que solo se incluyen tres frases.
De forma simple, estos buscan que la población mundial se dé cuenta de que la IA se va a volver más potente en los próximos diez años y va a poner en una situación delicada a la economía de todo el planeta.
"La IA podría volverse radicalmente más poderosa en los próximos 10 años", se puede leer en la carta.
"Esto podría impulsar una transformación sin precedentes de nuestra economía, mayor que la de la Revolución Industrial, pero que se desarrollaría en un plazo mucho más corto. Podría conllevar riesgos, como la pérdida masiva de empleos, así como oportunidades, como mejoras significativas en el nivel de vida", añaden.
Esta carta ciertamente nos recuerda bastante a la de 2023, en la que grandes figuras como Elon Musk o Wozniak firmaron para dejar de desarrollar sistemas de inteligencia artificial. En concreto, pedían una pausa de 6 meses en la capacitación de sistemas de IA más potentes que el modelo GPT-4 de OpenAI.
"Los sistemas de IA potentes deben desarrollarse solo una vez que estemos seguros de que sus efectos serán positivos y sus riesgos serán manejables", se podía leer en esa carta.
Ahora, es el turno ya no tanto de frenar su desarrollo (que ya queda demostrado que es contraproducente para la propia evolución de la humanidad), sino de advertir de lo que muy probablemente va a suceder.
Estas figuras del mundo de la economía, e incluso directivos que trabajan dentro de OpenAI, Google y Anthropic, saben perfectamente lo que está sucediendo en los laboratorios y tienen claro que el cambio que se avecina va a ser mucho más grande que la Revolución Industrial.
Aunque reconocen que la IA puede traernos una vida más cómoda y productiva, también avisan de que el riesgo de que muchísima gente se quede sin trabajo de la noche a la mañana es real.
Pero lo que más preocupa es que nos estamos quedando rezagados ante los cambios. El desarrollo de la tecnología va a toda velocidad, mientras que las leyes y los gobiernos están demasiados pasos por detrás. Si se sigue así, dentro de poco la humanidad se encontrará con herramientas capaces de hacer el trabajo de millones de personas sin que los países tengan un plan B.
Uno de los que ha querido dar la cara y explicar todo esto es Yoshua Bengio, uno de los grandes pioneros de la IA moderna y profesor en la Universidad de Montreal.
Bengio ha sido claro al afirmar que la trayectoria que lleva esta tecnología va a transformar nuestras vidas sí o sí. Por eso, insiste en que no se puede dejar que las empresas tecnológicas decidan solas el camino buscando únicamente ganar dinero.
¿Qué va a pasar con nuestro trabajo cuando la inteligencia artificial se vuelva más potente?
Los economistas explican que la IA no es como las máquinas del siglo XX, que sustituían la fuerza física y tardaban años en llegar realmente a ser útiles en las fábricas.
Esta tecnología aprende y lleva a cabo tareas lógicas e intelectuales casi al instante. El peligro real no es que la tecnología sea mala, sino que las empresas decidan usarla solo para recortar gastos y despedir a la mayor parte de los empleados, en lugar de utilizarla para que estos trabajen mejor y más rápido.
Para evitar que esto acabe en un desastre con millones de personas en el paro, la carta exige que los líderes mundiales creen ya mismo "incentivos y cortafuegos".
Esto significa, por ejemplo, dar ventajas fiscales a las empresas que usen la IA para ayudar a sus trabajadores a ser más productivos, en lugar de para echarlos a la calle.
También se está pidiendo la creación de nuevas instituciones públicas que entiendan cómo funciona esta nueva economía que se avecina y que sean capaces de reaccionar rápido cuando un sector empiece a verse afectado por la automatización.
Como ves, todas estas firmas no abogan por una destrucción de la IA. Lo que piden es que aquellos que realmente son los encargados de redactar leyes y controlar la economía despierten.


