Nikola Tesla y su escalofriante predicción sobre la inteligencia artificial y su futuro en el año 1900

Nikola Tesla en primer plano
Nikola TeslaImagen generada con IA

Hace más de un siglo, Nikola Tesla imaginó máquinas capaces de aprender y actuar por sí solas. Hoy, muchas de aquellas ideas futuristas recuerdan al avance de la IA actual.

La inteligencia artificial parece una tecnología nacida en pleno siglo XXI. Hoy hablamos de chatbots, asistentes capaces de escribir textos o programas que generan imágenes en cuestión de segundos.  

Sin embargo, mucho antes de que existieran los ordenadores, uno de los inventores más brillantes de la historia ya imaginó que las máquinas podrían llegar a comportarse como si pensaran por sí mismas. 

Esa idea quedó reflejada hace más de 120 años en un ensayo de Nikola Tesla que, visto desde la actualidad, resulta sorprendentemente adelantado a su tiempo.

Nikola Tesla imaginó el futuro de las máquinas con IA

Nikola Tesla.
Nikola Tesla.Imagen generada con IA.

En junio de 1900, Nikola Tesla publicó en la revista The Century Magazine un ensayo titulado El problema del aumento de la energía humana. 

El objetivo principal del texto era reflexionar sobre cómo la ciencia y la tecnología podían impulsar el progreso de la humanidad, pero entre sus páginas dejó una de sus ideas más llamativas.

Tesla planteó que, con el avance de la ingeniería, sería posible construir autómatas cada vez más sofisticados, capaces de reaccionar al entorno y ejecutar acciones con una intervención humana cada vez menor. 

En su opinión, llegaría un momento en el que esas máquinas darían la impresión de pensar y tomar decisiones por sí mismas, una posibilidad que en 1900 parecía propia de la ciencia ficción.

Pero lo realmente llamativo de aquellos textos no es que utilizara el término inteligencia artificial, porque esa expresión ni siquiera existía entonces, sino la forma en la que describió el comportamiento de esas futuras máquinas.

Nikola imaginó sistemas capaces de responder a estímulos, adaptarse a distintas situaciones, así como de realizar tareas complejas sin depender constantemente de una persona. 

También consideraba que el desarrollo tecnológico permitiría crear dispositivos cada vez más autónomos y útiles para sustituir determinadas tareas realizadas hasta entonces por seres humanos.

Además, entendía que esa evolución no sería un proceso lento, sino que las máquinas avanzarían con rapidez a medida que la ciencia siguiera progresando. 

No cabe duda alguna de que esa visión resulta especialmente llamativa si se compara con el enorme salto que la inteligencia artificial ha dado en apenas unos años, con modelos de IA como ChatGPT, Gemini o Claude.

Qué relación tienen aquellas ideas con la IA actual

Aunque las herramientas actuales recuerdan en muchos aspectos a la visión de Nikola Tesla, conviene entender también sus diferencias con la tecnología actual. 

Los modelos de inteligencia artificial de hoy pueden escribir textos, generar imágenes, traducir idiomas, programar o responder preguntas gracias al entrenamiento con enormes cantidades de datos y complejos modelos matemáticos.

Eso hace que, para muchas personas, parezcan pensar por sí mismos. Sin embargo, no poseen conciencia, emociones ni comprensión real de lo que hacen. 

Es decir, su funcionamiento consiste en identificar patrones y generar respuestas a partir de la información con la que han sido entrenados.

Más de un siglo después, el ensayo de Tesla sigue despertando interés porque demuestra hasta qué punto supo anticipar el impacto que tendría la automatización inteligente en la sociedad. 

No predijo con exactitud las herramientas que utilizamos hoy, pero sí comprendió que las máquinas evolucionarían hasta realizar tareas cada vez más complejas y parecerían actuar con autonomía.

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