El nuevo anuncio de McDonald’s creado con inteligencia artificial ha sido su peor campaña de marketing: “Durante siete semanas apenas dormimos”

Pese a contar con expertos en edición de vídeo y casi dos meses de trabajo, el anuncio creado con IA generó tal rechazo que terminó retirándose de Internet tras las críticas.
McDonald’s Países Bajos ha protagonizado una de las polémicas del año al lanzar un anuncio navideño creado íntegramente con inteligencia artificial, el cual ha resultado ser todo un desastre por la mala calidad del vídeo.
La cadena de comida rápida ha acabado eliminando el material de internet y redes sociales ante una ola de críticas muy negativa, lo que evidencia que la tecnología de generación de vídeo aún no está madura para ciertos estándares de calidad.
Si analizamos el vídeo a detalle, el cual está disponible en adforum, podrás ver una serie de errores de continuidad, así como texturas extrañas que los usuarios han rechazado de inmediato, rompiendo cualquier intento de conexión emocional.
Una campaña de marketing mal ejecutada por culpa de la IA
El argumento principal de muchas agencias de marketing para usar IA en publicidad suele ser el ahorro de tiempo y dinero. Sin embargo, en este caso la realidad contradice la teoría, puesto que todo salió mal.
La agencia TBWA\Neboko y la productora The Sweetshop han confirmado que un equipo de diez personas dedicó siete semanas a trabajar en este anuncio. Resulta difícil entender cómo casi dos meses de trabajo intensivo desembocó en un resultado visualmente defectuoso.
Un anuncio que necesitó el mismo tiempo o más que un rodaje tradicional, pero sin la calidad de imagen ni la calidez que aportan los actores reales y una dirección de arte convencional.
Esto desmonta inmediatamente la idea de que la inteligencia artificial es, a día de hoy, un atajo fiable para producciones de alto nivel. Y que confirma que esta tecnología aún está en pañales en cuanto a la generación de vídeo profesional.
La estrategia de utilizar filiales como laboratorio
La central de McDonald’s Global se ha desvinculado rápidamente del anuncio, aclarando que es una iniciativa exclusiva del mercado holandés. Esta es una práctica habitual en las grandes multinacionales, donde usan mercados específicos para probar tecnologías arriesgadas.
Si la campaña sale bien, el éxito se exporta; si sale mal, como ahora, el error se contiene localmente. Para el usuario, sin embargo, la distinción es irrelevante porque la marca es la misma. Al final, vemos el logotipo de siempre asociado a un contenido de baja calidad, lo que termina afectando a la percepción general de la compañía.
Debemos mirar hacia la matriz de la agencia, Omnicom, para entender el contexto real. Este grupo lleva tiempo invirtiendo en licencias de IA mientras ajusta sus plantillas.
Existe una preocupación fundada en el sector sobre si estas herramientas se están utilizando para abaratar costes a expensas de la calidad final. La industria parece estar probando hasta dónde puede bajar el listón estético antes de que el consumidor se queje.
Es una táctica de desgaste, si te exponen gradualmente a anuncios con acabados sintéticos y menos pulidos, las marcas esperan que acabes aceptándolos como la nueva normalidad. El objetivo no es mejorar la creatividad, sino hacer la producción más barata, aunque el resultado sea visualmente pobre.
Este caso no es aislado, puesto que marcas como Coca-Cola o Toys "R" Us ya han sufrido críticas similares este año por experimentos parecidos. El problema de fondo es que el cerebro detecta de forma instintiva que las sonrisas, el movimiento de las manos o la física de los objetos en estos vídeos no son reales.
La publicidad navideña busca tradicionalmente tocar la fibra sensible de las personas, algo que la inteligencia artificial actual, por muy avanzada que sea, no logra replicar con convicción.
Si bien la tecnología avanza a un ritmo acelerado, este tropiezo demuestra que el talento humano y las técnicas tradicionales siguen siendo insustituibles para transmitir emociones auténticas, cosa que ningún chatbot podrá replicar, al menos no en el corto plazo.

