Organizaciones europeas critican a Microsoft por llevar a millones de PC a la obsolescencia forzada con Windows 10

Generada con IA

El fin del soporte de Windows 10 amenaza con dejar obsoletos hasta 400 millones de ordenadores, y organizaciones europeas exigen a Microsoft mantener actualizaciones de seguridad gratuitas.

Quedan solo unos días para que finalice el soporte oficial de Windows 10, previsto para el 14 de octubre, y las críticas hacia Microsoft crecen debido al impacto que esta medida tendrá en millones de usuarios en todo el mundo. 

Se estima que el fin de las actualizaciones de seguridad dejará sin soporte alrededor de 400 millones de equipos que no cumplen con los requisitos de hardware de Windows 11, lo que podría volverlos obsoletos a pesar de que siguen funcionando perfectamente.

A comienzos de este año, la organización The Restart Project presentó el proyecto End of Windows 10, una guía destinada a comunidades de reparación tecnológica. 

Su objetivo era mitigar el impacto del fin de soporte y ofrecer alternativas para prolongar la vida útil de los dispositivos. 

Sin embargo, desde la entidad advierten que la magnitud del problema supera lo que pueden abordar las comunidades locales y exigen medidas más amplias.

Coincidiendo con el Día Internacional de la Reparación y el Día de los Residuos Electrónicos, la codirectora de The Restart Project, Fiona Dear, recordó la necesidad de evitar la obsolescencia prematura y reclamó a Microsoft que extienda el soporte gratuito y automático de Windows 10

Además, solicitó que se legisle para frenar prácticas empresariales que, según la organización, están contribuyendo al aumento de residuos electrónicos a nivel global.

Por su parte, Cristina Ganapini, coordinadora de la coalición Right to Repair Europe, advirtió que la decisión de Microsoft podría dejar a 400 millones de ordenadores sin uso útil, no por fallos físicos sino por cuestiones de software

Subrayó que la Unión Europea tiene la oportunidad de frenar esta tendencia mediante requisitos de ecodiseño que aseguren durabilidad, reparabilidad y soporte de software a la altura de la vida útil de los dispositivos.

La presión de estas organizaciones refleja un problema creciente: millones de equipos siguen funcionando correctamente, pero decisiones empresariales los condenan al desuso y fomentan la generación de residuos electrónicos.

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