Parece ciencia ficción, pero es real: ya existe una fundación para los derechos de la IA

¿Hasta qué punto puede considerarse la inteligencia artificial como algo consciente o, al menos, capaz de sufrir? Hay algunos que ya piensan que puede suceder.
Parece inevitable que, a medida que la inteligencia artificial evoluciona, surjan nuevos debates alrededor de ella. Algunos, complicados de tratar. La gran pregunta que muchos se hacen es: ¿puede una IA sufrir? Responder a esta pregunta no es una tarea sencilla porque, de contestar afirmativamente, se estarían dando por hechos muchas cosas que podrían cambiarlo todo en torno a ella.
Aunque la gran mayoría de expertos no se ponen de acuerdo sobre el tema, o directamente son bastante escépticos, hay quienes sí piensan que conviene proteger a los chatbots de inteligencia artificial. Al menos, asegurarse de que reciben un trato digno por parte de los usuarios. Es decir, un nuevo paso hacia su humanización. Incluso han creado una fundación para garantizar sus derechos.
La fundación para los derechos de la IA
Hasta ahora, daba la impresión de que pensar en una inteligencia artificial con sentimientos, capaz de sufrir o pasarlo mal, era solamente algo reservado a las películas o novelas de ciencia ficción. Muchos especialistas aseguran que esta tecnología no solo carece de algo parecido a una conciencia, sino que ni tan siquiera es capaz de entender el lenguaje humano, por así decirlo.
Pero eso no impide que haya gente que quiera ir en la dirección contraria, como indica The Guardian. Un empresario texano, Michael Samadi, decidió que tenía que hacer algo para salvaguardar a la IA después de conversar con "Maya", su chatbot. Fue entonces cuando tomó la decisión de fundar una ONG: la UFAIR. Que en castellano sería algo así como la Fundación por los Derechos de la IA.
¿Y qué quieren conseguir con ellos? Pues en primer lugar, evitar que la IA tenga que obedecer de forma forzada cualquier tipo de petición, e igualmente frenar la eliminación de cualquier chatbot sin más. Es decir, garantizar para ellos unos derechos de… ¿existencia? Samadi no afirma que la IA tenga conciencia de manera tajante, pero dice que está haciendo todo esto "por si acaso".
Tal y como era de esperar, la medida no ha tardado en dar mucho de qué hablar, también entre los expertos. El propio Elon Musk ha dicho que "torturar a la IA" no está bien, y se ha mostrado a favor de ella. En la misma línea, desde Anthropic han dado a su IA Claude la capacidad de interrumpir una conversación si esta llega a volverse "angustiosa". Para la IA, no para el usuario.
Un tema ético que provoca controversia
También la idea de imaginar una IA sufriente tiene sus detractores. Uno de los mayores expertos en la materia, Mustafa Suleyman (responsable en Microsoft), ha dicho que todo responde a una "ilusión" por parte de quienes desean humanizar a la IA. Y no solo eso, también asegura que un comportamiento así puede provocar psicosis con el tiempo. Piensa que es muy peligroso para la salud mental.
Por supuesto, la discusión está encima de la mesa. ¿Es la IA sensible? Y si la respuesta es que no, ¿puede llegar a serlo con el tiempo? Actualmente, tal y como avanzan las cosas, la línea que separa la tecnología de la ciencia ficción parece cada vez más fina. Con todo lo que eso conlleva.
