Paul Allen, cofundador de Microsoft, sobre su mala relación con Bill Gates: "Los intereses de Bill invalidaron todas mis consideraciones"

Paul Allen, cofundador de Microsoft, y su mala relación con Bill Gates
Paul Allen, cofundador de Microsoft, y su mala relación con Bill GatesGenerada con IA
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La relación entre Paul Allen y Bill Gates, socios y amigos desde que eran muy jóvenes, terminó marcada por la desconfianza y el desgaste personal en Microsoft.

La historia de estos dos genios es digna de ser conocida. Paul Allen y Bill Gates empezaron como dos jóvenes apasionados por los ordenadores en Seattle

Pasaban horas en laboratorios de computación cuando muy poca gente sabía siquiera qué era un microprocesador. Eso los llevó a fundar Microsoft en 1975, una idea en gran parte de Allen, que convenció a Gates para dejar Harvard y apostar todo por un sueño: crear software que pudiera funcionar en cualquier ordenador personal.

Durante los primeros años, la relación tan buena entre ambos fue vital para conseguir grandes acuerdos, como el contrato con IBM que catapultó a Microsoft. Allen se encargó de aportar una visión técnica esencial y un espíritu que permitió que la empresa creciera como la espuma. 

Pero, al mismo tiempo, comenzaron a aparecer roces internos relacionados con la dirección, el control y los méritos dentro de la compañía.

A comienzos de los años 80 la relación entre ambos tocó fondo

Conforme Microsoft se hacía gigante, la relación se volvió más tensa. Los amigos de toda la vida se convirtieron cada vez más en socios con visiones muy diferentes. 

Gates tenía un modus operandi agresivo, obsesivo con el rendimiento y la productividad. Allen veía la tecnología de una forma totalmente opuesta. Esa diferencia, que al principio parecía solo una forma distinta de trabajar, acabó convirtiéndose en su fin.

En su autobiografía publicada en 2011, Idea Man, Paul Allen contó un episodio muy duro ocurrido en 1982. Según cuenta, escuchó a Bill Gates y a Steve Ballmer hablar de su supuesta baja productividad mientras Allen estaba en pleno tratamiento contra el cáncer. En esa misma conversación, según explicó, hablaban de ampliar acciones de la empresa de un modo que reducía su participación accionarial.

Allen entró en la sala, se enfrentó a ambos y el encuentro terminó con disculpas, pero el daño ya estaba hecho. En su libro calificó lo ocurrido como "oportunismo mercenario, lisa y llanamente", dejando claro que aquel momento le confirmó que Gates quería echarle.

También contó que, pese a que muchas ideas tecnológicas importantes habían sido suyas, no sentía que recibiera el reconocimiento justo. "Había mucho estrés por culpa de sus demandas", comenta.

La distribución accionarial también hizo que las distancias cada vez fuesen más amplias. Al principio Gates tenía el 60% y Allen el 40%, pero esto fue cambiando. Con el tiempo, Allen aceptó esos cambios, pero la decepción creció hasta su salida oficial de la empresa en 1983, aunque siguió siendo accionista durante décadas.

Dos enormes genios totalmente incompatibles

La polémica una vez salió este libro fue enorme. Lo cierto es que muchos creían que los dos seguían siendo amigos hasta ese momento. Carl Stork, que trabajó en Microsoft en aquella época, dijo que Gates tuvo un papel mucho mayor en el crecimiento de la empresa. 

Otros expertos, como el profesor David Yoffie de Harvard Business School, defendieron la importancia del cofundador: "Bill no habría dejado Harvard si no fuera por Paul".

La realidad es que la relación entre ambos nunca volvió a ser la misma. Aunque mantuvieron contacto cordial y Gates reconoció públicamente su influencia tras la muerte de Allen en 2018, la situación vivida en el pasado marcó un antes y un después.

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