Por qué los precios de los productos de tecnología han subido tanto en los últimos años

Subida de precios industria tecnológica
Subida de precios industria tecnológicaFreepik

La mayor parte de dispositivos tecnológico han aumentado sus precios durante los últimos 10 años, aunque no todo se debe a las crisis de componentes.

Si te apasiona el mundo de la tecnología y sueles comprar productos en este mercado, lo más probable es que hayas notado cómo los precios han subido de forma importante durante los últimos años.

Concretamente, según los precios de salida de dispositivos míticos hace 10 años, algunos fabricantes han apostado por incrementar los precios paulatinamente, año tras año, un escenario que va prácticamente al ritmo de la inflación.

Por ejemplo, el iPhone 7, que se lanzó en 2016, se podía conseguir desde 769 euros, mientras que el iPhone 17, ya en 2026, tiene un precio que se queda en 959 euros, teniendo en cuenta el almacenamiento base de 256 gigabytes.

Si se tienen en cuenta las versiones normales de cada generación de iPhone, el primero que superó la barrera de los 1.000 euros fue el iPhone X, en 2017, con un modelo base de solo 64 gigabytes de almacenamiento.

Desde entonces, la norma ha consistido en aumentar constantemente el precio –a excepción de la edición SE, la "asequible" de Apple–, aunque la compañía no es la única que los ha elevado, ya que es una tendencia generalizada en la industria tecnológica.

Y tiene una explicación más allá de la inflación y de que todo, 10 años después, sea más caro.

Por qué los precios de la PlayStation o del iPhone no bajan

Según la lógica del mercado, el avance de una tecnología debería llevar a una adopción masiva y a precios más estables, incluso con caídas, aunque la realidad muestra un paradigma bastante diferente.

Del conjunto de dispositivos tecnológicos, quizás los que más han democratizado su adopción han sido las nuevas pantallas, permitiendo a usuarios en un rango de precios más asequible conseguir tecnologías bastante innovadoras.

Por ejemplo, si un modelo 4K de 55 pulgadas costaba hace 10 años más de 1.000 euros, ahora esos mismos televisores se pueden encontrar por aproximadamente unos 300 euros.

En tal caso, con móviles, ordenadores y consolas debería de pasar lo mismo, aunque no ocurre en su gran mayoría, sino que continúan aumentando los precios.

Quizá el ejemplo más claro sea el de Sony con la PlayStation: mientras que la PS4 Pro tuvo un precio de salida de 399 euros, la PS5 Pro se lanzó al mercado por más de 799 euros, algo que no convenció a la comunidad.

Incluso los SSD, que ahora se enfrentan a una crisis agravada por los centros de datos de inteligencia artificial, han conseguido reducir sus precios para democratizar el acceso a dispositivos de almacenamiento de gran velocidad para todo el mundo.

Aquí no solo entran en juego los conflictos geopolíticos que puedan generar una crisis a gran escala, sino también lo que los consumidores están dispuestos a pagar por tener una marca concreta.

Por esto, tanto las consolas como los móviles de Apple han aumentado sus precios, ya que el consumo no se resentirá notablemente: hay que recordar que la compañía de la manzana sigue siendo la que más móviles vende en todo el mundo.

A esto se suma la competencia disponible dentro de un mercado; Apple tiene a Android, pero con una oferta muy segmentada, y Sony, con la PS5, parece no tener rival alguno, tras la caída continuada de Xbox.

Todo esto ha llevado inevitablemente a una subida de precios continuada en el tiempo que, cómo no, podría agravarse si la crisis de componentes o los conflictos continúan estando activos.

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