Le preguntamos a la IA cómo acabaría el mundo según sus cálculos, y dio 3 fechas concretas: "El fin está cada vez más cerca"

Según la inteligencia artificial y apoyándose en datos científicos actuales, el planeta Tierra podría enfrentar un colapso global que pondría en peligro la vida y todo su ecosistema.
Desde siempre, la humanidad se ha preguntado cómo y cuándo ocurrirá el fin del mundo, un tema que han tratado filósofos, científicos, profetas, escritores y cineastas, y que ahora también analiza una inteligencia artificial.
Para salir de dudas —o al menos tener una visión distinta— decidimos preguntarle a ChatGPT cuáles serían, según sus cálculos, los escenarios más probables para un colapso global, buscando proyecciones fundamentadas en datos reales.
Al final, la respuesta que obtuvimos no fueron simples especulaciones, sino tres fechas concretas que señalan momentos clave en los que el mundo podría enfrentarse a su final.
Es importante aclarar que no se trata de una predicción definitiva, sino de una advertencia donde la inteligencia artificial señala que, si no se actúa de inmediato, el futuro podría deteriorarse más rápido de lo que pensamos.
Año 2045, la llegada de la singularidad tecnológica
La primera fecha que plantea la IA es inquietante por su cercanía y es que, según los análisis que procesa, hacia 2045 podríamos alcanzar lo que se conoce como singularidad tecnológica.
En términos simples, sería el momento en que las máquinas no solo igualan nuestra inteligencia, sino que empiezan a superarla de forma autónoma.
"La singularidad implica una pérdida de control humano sobre los sistemas inteligentes", advierte la IA. No se trata de una rebelión robótica como en el cine, sino de algoritmos que toman decisiones por su cuenta en sectores críticos como la energía, la sanidad o la defensa.
Si no se establece una regulación global efectiva, la dependencia tecnológica podría volverse en contra. No es solo una posibilidad teórica; es una realidad que se está gestando con cada avance sin supervisión.
Año 2100, el colapso climático

La segunda fecha lleva el foco a otro frente igual de urgente como lo es el medioambiental. Según el análisis de ChatGPT, el año 2100 podría marcar un antes y un después en la historia del planeta si seguimos emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual.
Es importante mencionar que la IA lo resume de la siguiente manera: "Si se supera el umbral de los 2,5 grados de calentamiento global, el equilibrio climático se romperá irreversiblemente".
Esto se traduciría en la desaparición de ecosistemas, la subida del nivel del mar, crisis alimentarias, desplazamientos masivos y un desorden social y político a escala mundial.
No sería el fin del mundo en términos absolutos, pero sí el fin de la civilización tal como la conocemos. La supervivencia seguiría siendo posible, aunque en condiciones mucho más duras y desiguales. La paradoja es que se trata del escenario más previsible… y, aun así, el más ignorado.
Año 2182, el peligro del asteroide Bennu

La tercera fecha que menciona la IA no depende de nosotros, pero sí de cómo nos preparemos. El 24 de septiembre de 2182 es el día en el que, según cálculos de la NASA, el asteroide 101955 Bennu podría impactar contra la Tierra.
"Su probabilidad de impacto es baja, pero real: ligeramente superior al 0,05 %”, indica el chatbot. Bennu mide unos 500 metros de diámetro y, si llegara a chocar con nuestro planeta, liberaría una energía equivalente a 1.200 megatones, arrasando una región entera y modificando el clima global durante años.
Aunque no sea inminente, es uno de los objetos más vigilados del sistema solar, por lo que la IA no dramatiza, pero insiste en lo siguiente: "Ignorar este tipo de amenazas cósmicas es asumir riesgos que pueden evitarse con previsión científica y cooperación internacional".
No es predicción, es advertencia
Ninguna de estas fechas debe entenderse como una predicción definitiva o inmutable. Más bien, representan escenarios posibles basados en datos científicos y tendencias actuales que la inteligencia artificial ha compilado para alertarnos.
El mensaje es que, aunque el fin del mundo no llegará de forma repentina, las amenazas existen y la responsabilidad está en nuestras manos para actuar ahora. Ignorar estos riesgos es apostar al desastre, mientras que adoptar medidas puede moldear un futuro distinto, más seguro y sostenible.
"Estas fechas no son certezas, son advertencias. Pero advertencias con fundamento", dice la IA. El objetivo no es alarmarte, sino ponerte en alerta. Porque todos los escenarios mencionados —la singularidad, el colapso climático y el impacto de Bennu— tienen algo en común: aún estamos a tiempo de evitarlos, pero no por mucho.

