Sam Altman imagina el futuro cercano y no parece muy alentador: "Tendrás que demostrar constantemente que eres un ser humano"

El gran gurú de la IA y CEO de OpenAI imagina un futuro un tanto complejo para el ser humano. Aunque puede sonar a ciencia ficción, está más cerca de lo que crees.
El mundo que esta gran figura del mundo de la inteligencia artificial vislumbra de cara a un futuro no muy lejano parece casi sacado de una película, pero la verificación de que algo está hecho por un ser humano y no una IA está más cerca de lo que crees y es exactamente lo que Sam Altman, el cofundador de OpenAI, está impulsando con su nuevo proyecto: World.
World, antes conocido como Worldcoin, que seguramente ya te suena bastante por el revuelo que causó, es una aplicación que utiliza un dispositivo llamado "Orb" para escanear el iris de las personas y verificar su humanidad.
La idea es que, en un futuro cercano, las IA serán tan avanzadas y humanas que se necesitarán sistemas como este para evitar que se hagan pasar por personas en plataformas de pago, redes sociales y más.
En concreto, es un intento de crear un "superapp" que combine identificación, pagos, préstamos y más, todo en un solo lugar. La clave de su sistema es el Orb, un dispositivo del tamaño de una pelota pequeña que escanea tu iris para verificar que eres humano. Una vez escaneado, puedes hacer de todo, desde enviar criptomonedas hasta solicitar micropréstamos.
Pero aquí está el truco: World no solo verifica que eres humano, sino que también te da un identificador único y anónimo. Esto significa que, aunque el sistema sabe que eres una persona real, no sabe quién eres exactamente. O al menos eso es lo que prometen.
Escanear tu iris para verificar que eres humano: el futuro que vislumbra el CEO de OpenAI
Según Sam Altman y su equipo, el boom de la inteligencia artificial y ese progreso casi exponencial hará que sea cada vez más difícil distinguir entre humanos y máquinas cuando se trata de internet. El gran problema de esto es que podría conducir a todo tipo de estafas y suplantaciones. Con World, la idea es crear un sistema que permita a las personas demostrar su humanidad sin poner en riesgo su privacidad.
Pero, como ya te puedes imaginar, no todo el mundo está del todo convencido con esto. Algunos expertos en privacidad y reguladores ya se muestran bastante preocupados por cómo se tratan y protegen los datos biométricos. De hecho, más de una docena de países han suspendido las operaciones de World o están investigando su control de datos personales.

Para precisamente evitar este tipo de problemas en potencia, World ha contratado a un exejecutivo de X como jefe de privacidad, por lo que parece que se están tomando en serio todo esto. Además, el sistema está diseñado para ser "a prueba de bots", lo que significa que no se puede engañar fácilmente. Pero, ¿será suficiente para convencer a los escépticos? Probablemente no.
Y es que, esta no es la primera vez que un sistema biométrico provoca problemas. Cuando Apple lanzó Face ID, hubo muchas dudas y miedos sobre la seguridad y la privacidad. Sin embargo, con el tiempo, la gente es cierto que se ha acostumbrado a esta tecnología y ahora es usada por muchos con total confianza.
Con World parece que saben que esto va a ser un problema, y ya lo está siendo, pero creen que la conveniencia y la seguridad de su sistema se ganará a los usuarios. El problema es que World ya ha escaneado a 11 millones de personas en todo el mundo, y no ha terminado de calar entre la población a nivel mundial y menos entre los grandes gobiernos.
Prohíben a Worldcoin escanear el iris en España
Sin ir más lejos, hace exactamente un año la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) emitió una medida cautelar de urgencia para que Worldcoin.
Por aquel entonces, la directora de la AEPD, Mar España, lo dejó bien claro: "No saben que están dando datos de salud. Cuando sean adultos, verán que tiene muchas consecuencias. Dar datos personales por estas cantidades irrisorias de dinero es un riesgo a corto y largo plazo".
Lo que alarmó a la AEPD es que los ciudadanos, especialmente jóvenes, estaban vendiendo los datos privados más sensibles, los datos biométricos, por un puñado de euros, sin ser informados de sus consecuencias. Se informaron de "riesgos a la propia identidad, al poder ser suplantados; a la intimidad, ya que el iris refleja datos de salud y se puede extraer información complementaria; y riesgo social".
Viendo este nuevo paso de Altman, continuando la estela de toda esta polémica, insiste en la seguridad, que parece que ha sido mejorada, y en la conveniencia de este producto como identificador de humanidad en un mundo que va a estar plagado de inteligencia artificial.
Otros artículos interesantes:

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.
