Sam Altman recibe un duro golpe: abandonan OpenAI para irse a la competencia

¿Por qué tantos profesionales deciden dar de lado al empresario, a pesar del indudable éxito de ChatGPT? El éxodo continúa y llama la atención de lo expertos.
Por alguna razón, Sam Altman tiene un problema: la constante fuga de talento que sufre OpenAI, y que esta semana ha vuelto a mostrar cómo algunos de sus trabajadores más importantes han decidido fichar por la competencia. Aunque se trata de una circunstancia habitual en cualquier empresa, muchos expertos comienzan a preguntarse qué sucede con los padres de ChatGPT.
Hay que partir de la base de que la compañía es, en estos momentos, la principal referencia en todo lo relacionado con la inteligencia artificial. Además, su éxito se ha visto fomentado recientemente por la moda de usar su generador de imágenes para crear dibujos del Studio Ghibli de forma viral. Si ChatGPT es un éxito enorme, ¿por qué tanta gente decide abandonar el barco?
Sam Altman sigue perdiendo personal
Hay algo que no encaja en OpenAI. Desde que su CEO Sam Altman fuera inesperadamente apartado de su cargo y readmitido después, muchos son los profesionales de la empresa que se han ido, por lo general a compañías de la competencia y que forman parte del mismo sector, a pesar de tener menos repercusión y relevancia que los creadores de ChatGPT.
A esta tendencia hay que sumarle ahora dos nuevos nombres: Bob McGrew y Alec Radford. Está claro que no son tan famosos ni mediáticos como Sam Altman, pero ambos desempeñaban un papel importante dentro de OpenAI. Ahora, tras dejarla, los dos expertos han fichado por Thinking Machines Lab, una startup fundada por Mira Murati. Es decir, por la exdirectora de OpenAI.
Bob McGrew fue director de investigación en OpenAI desde 2017 hasta su salida definitiva en 2024, desempeñando un rol fundamental en el diseño y supervisión del trabajo científico que llevó al desarrollo de modelos como GPT-3 y GPT-4. Por su parte, Alec Radford fue uno de los arquitectos de los primeros modelos generativos de texto e imagen de la compañía, GPT-2 y DALL·E.
A priori, cabe pensar que el proyecto de Thinking Machines Lab puede ser interesante para cualquiera que se dedique al mundo de la IA. Su intención pasa por construir herramientas de código abierto, personalizables y accesibles para todo el mundo. No obstante, llama la atención que nadie decida abandonar una empresa consolidada y referencia tan a la ligera, a pesar de todo.
El éxodo que ha sufrido OpenAI, ¿por qué todo el mundo se marcha de allí?
Este movimiento no es un caso aislado, ni mucho menos. De hecho, se ha convertido en una rutina dentro de la compañía. En los últimos meses, Sam Altman ha perdido a varios talentos de alto nivel. Entre las salidas más notables se encuentra la del propio Ilya Sutskever, cofundador y científico jefe, quien tuvo un gran protagonismo en todo el culebrón del despido del CEO.
Además, otros ingenieros y científicos han migrado a empresas rivales como Anthropic, Google DeepMind o, como ha pasado ahora, Thinking Machines Lab. En algunos casos, los antiguos empleados no han dudado en señalar a Sam Altman como culpable de la situación, insinuando que tiene más interés en acuerdos millonarios que en los objetivos originales de la compañía.
