Sam Altman reconoce haberse confundido al hablar de la IA: "No es una cuestión de supervivencia"

El creador de ChatGPT se arrepiente de algunas de las declaraciones que ha hecho en el pasado, y sigue pensando que este tecnología cambiará el mundo a mejor.
Sam Altman nunca deja de hablar. De hecho, el creador de ChatGPT no solo es conocido por su trabajo al frente de OpenAI, sino también por sus numerosas declaraciones. Raro es el día que no amanece con nuevos comentarios suyos realizados en tal o cual medio, en un podcast o mismamente en redes sociales. Y quien mucho habla, mucho se equivoca.
Al menos, eso piensa él, que ha reconocido haberse confundido a la hora de hablar de la inteligencia artificial. Hay que tener en cuenta que esta tecnología se encuentra en el punto de mira actualmente, después de que numerosos expertos coincidan en que puede llegar a suponer un auténtico peligro para la humanidad. Algo en lo que Sam Altman no parece estar de acuerdo en absoluto.
Sam Altman rectifica en su visión de la IA
Puesto que Sam Altman es una de las figuras más representativas en todo lo relacionado con la inteligencia artificial, es natural que todo lo que diga se tome sumamente en serio. Por lo general, el mandamás de OpenAI tiene claro que esta tecnología conseguirá grandes progresos, e incluso ha llegado a decir que gracias a ella todo el mundo podrá sentirse como si fuese un genio.
Sin embargo, no siempre es tan optimista. En algunas ocasiones, también ha alertado de los peligros de una IA sin el debido control. E incluso dejó claro que no existe ningún "botón rojo" que pulsar si la inteligencia artificial escapara a una necesaria supervisión humana. Ahora, en cambio, Altman ha decidido rectificar sus palabras. "No es una cuestión de supervivencia", ha dicho.
En unas recientes declaraciones, el empresario ha reconocido sin tapujos que está "arrepentido" de la forma en la que se ha expresado en ocasiones. En concreto, de "las palabras que hemos usado". Piensa que algunas de sus expresiones podrían interpretarse como una exageración mediática, y crear un alarmismo que, desde su punto de vista, resultaría tan exagerado como innecesario.
En concreto, Altman se ha referido a la decisión de OpenAI en 2019 de no liberar por completo el código de GPT-2, argumentando preocupaciones de seguridad. Esta medida fue polémica por contradecir la filosofía de apertura que la empresa promovía. Años después, admite que el tono utilizado en ese momento pudo haber sido contraproducente para la imagen pública de OpenAI.
Control sí, pero sin ponerse catastrofista
A pesar de todo, Sam Altman ha reconocido una vez más que la IA necesita de una gran inversión en seguridad y control. En ese sentido, su perspectiva no ha cambiado. Donde piensa que realmente se ha confundido es en la forma de comunicarlo, de hacérselo ver a lo demás. Sin olvidar tampoco que sigue pensando que gracias esta tecnología la humanidad vivirá un momento glorioso.
Está claro que no todo el mundo cree lo mismo, e incluso los jóvenes de la generación Z tienen sus recelos sobre cómo afectará la inteligencia artificial al común de los mortales. Suceda lo que suceda, Sam Altman tiene una cosa clara: tendrá que comunicarlo de forma mucho más prudente.
