Si el anonimato en internet peligra, esta página web te crea una identidad para protegerte

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Las normativas alrededor del mundo siguen endureciendo el control del anonimato en Internet, por lo que tener una identidad digital anónima puede ser vital.
Cada vez que te conectas a internet, revelas varios datos personales vitales para la privacidad y seguridad, como tu nombre y apellidos, documentos de identidad, número de teléfono, correo electrónico y todo lo que esté asociado a tu identidad digital.
Las técnicas de cifrado y criptografía han permitido que el anonimato en Internet sea algo fundamental para la protección de los derechos fundamentales, como ya expresó en 1988 en el Manifiesto Criptoanarquista Timothy C. May, ingeniero electrónico estadounidense, autor de varios libros de política y científico sénior en Intel.
Según esta filosofía, la criptografía no se concibió como una herramienta para cometer actividades delictivas, sino como derecho fundamental ante la vigilancia del Estado.
Más adelante, en 1996, John Perry Barlow publicó su Declaración de independencia del ciberespacio, en la que argumentaba que este espacio carece de soberanía física, con lo cual las identidades de los usuarios en este ámbito tendrían que distribuirse de manera descentralizada, y no dependiendo de los controles físicos de los países, como pueden ser las fronteras.
Desde entonces, el debate ha girado en torno a estos conceptos: por un lado, muchos gobiernos argumentan que para perseguir al crimen el anonimato ha de desaparecer, mientras que los usuarios más interesados en la privacidad como derecho fundamental creen que esto supondría una mayor vigilancia.
Y, aunque ya hay Estados que mantienen una estricta vigilancia –por motivos económicos, políticos e ideológicos–, uno de los últimos ejemplos es el de la Unión Europea (UE).
El avance de la UE hacia una distopía ya anticipada
En el mundo de la filosofía, más recientemente, Byung-Chul Han ha acuñado el concepto "panóptico digital" para analizar la evolución de un término clásico que se refería a la vigilancia en las cárceles del siglo XVIII, con una torre central desde la cual los guardias vigilaban a los presos.
En el Internet actual, los guardias han desaparecido y son los propios usuarios quienes ceden de forma voluntaria sus datos para dicha vigilancia, camuflando esta sensación bajo el paraguas de la libertad o, mejor dicho, de la expresión de cada usuario desde un espejismo de libertad.
Concretamente, una de las grandes potencias que aspira a crear una identidad digital para sus ciudadanos es la UE, al haber modificado el Reglamento de 2014 hace pocos años, una aplicación para este mismo año que, según la norma, es "voluntaria", pero que esconde punto algo opacos, según las voces más críticas.
La EUDI Wallet, como se conoce popularmente a esta normativa, implica que la identidad digital esté ligada directamente al móvil de cualquier ciudadano europeo, para permitir el intercambio de documentos y el almacenamiento en cualquier lugar de la UE.
El texto legal asegura que esto tiene que cumplirse bajo "la privacidad desde el diseño" y que no se puede discriminar por no usar esta. Además, introduce el concepto de "divulgación selectiva", lo que significa que si una app te pide confirmar que eres mayor de edad, el sistema tiene que permitir acreditar esto sin conocer tu fecha de nacimiento exacta ni otros datos.
Ahora bien, a diferencia de los ciudadanos de a pie, las grandes tecnológicas, como Google, Meta o Amazon, sí están obligadas a crear estas identidades digitales, además de que sectores estratégicos, como la banca, la energía o el transporte, también mantienen esta obligatoriedad.
En la práctica, por tanto, los ciudadanos europeos están prácticamente obligados a asumir que su identidad digital, no solo va a quedar en manos de las grandes corporaciones, sino también de una UE que ha centralizado toda esta información.
Cómo crea una identidad digital anónima separada de tus datos personales
Hay que destacar que, por definición, el anonimato total en Internet es imposible de conseguir, ya que siempre habrá datos que te delaten, como el estilo de escritura o posibles errores. Sea como sea, se puede conseguir una identidad digital anónima bastante segura y privada.
El paso más estricto consiste en utilizar sistemas como Tails, que enruta todo por Tor y elimina todo tras extraer el USB de tu ordenador, o Whonix, que permite que todas las aplicaciones utilicen Tor desde el diseño.
Todo ello con algún navegador como Mullvad Browser, que elimina la huella digital por defecto y con el que no tendrás que utilizar la red Tor, por si necesitas que tu conexión sea más ligera y veloz. Asimismo, con una VPN bien configurada para enmascarar tu dirección.
Aunque si no quieres complicarte y simplemente tener una identidad anónima que no puedan relacionar con tu dirección de correo electrónico principal o tu número de teléfono, la mejor opción es Firefox Relay –siempre con una configuración de huella digital algo estricta en el navegador que uses, en este caso, Firefox–.
Está limitado geográficamente, pero está gestionado por Mozilla y es óptima para usuarios casuales que necesitan esconder rápido sus datos sin un coste elevado, aunque con limitaciones en la versión gratuita.
Para quienes prefieran algo más avanzado, la mejor es Cloaked, ya que permite generar correos, teléfonos, tarjetas de pago y direcciones físicas de forma totalmente automática, además de eliminar de la ecuación a los intermediarios de datos.
Gracias a esta herramienta, podrás gestionar totalmente tu identidad digital, además de fragmentar todas tus cuentas, con el objetivo de asegurar que no exista relación entre estas y garantizar una identidad privada real.
En conclusión, lejos queda ese modelo carcelario que el filósofo Jeremy Bentham ya describió en el siglo XVIII y que Michel Foucault adaptó a los nuevos tiempos, aunque los nuevos pasos de la UE y otros modelos de Estado, que apuestan por la centralización, suponen el acercamiento hacia una peligrosa distopía cumplida.
