Tetiana Klymchuk, experta mundial en IA, lo tiene claro: "Para la siguiente generación todo será distinto"

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Expertas como Tetiana Klymchuk advierten que las empresas deben adaptarse rápidamente para no quedarse atrás. Pero, ¿está el mundo preparado para la IA?

Es un hecho, la inteligencia artificial ya ocupa gran parte de nuestras vidas. Está aquí, en nuestro día a día, y está cambiando cómo trabajamos, estudiamos y vivimos. 

Tetiana Klymchuk, una de las mayores expertas en IA de España, lo explica sin rodeos: "Para la próxima generación, todo será distinto". Esta científica, profesora en la Universidad Internacional de Cataluña y cofundadora de Somia Solutions, lleva años advirtiendo que quien no se suba al tren de la IA se quedará atrás.

Pero no todo es tan sencillo. Esta reconoce que muchas empresas españolas aún no están preparadas para sacarle todo el provecho a esta tecnología y confirma que la mayoría van tarde y es ahora cuando están digitalizando sus procesos o apenas empiezan a usar sus datos. 

El problema es que la IA avanza más rápido que el mundo en general, y si no se actúa ya, no cabe duda de que el futuro pillará a muchos con el pie cambiado.

La experta lo confirma: las empresas españolas van a remolque en IA

Klymchuk lo tiene claro: en España, solo unas pocas compañías están usando la IA de verdad. La mayoría siguen en pañales y lo cierto es que muchas ni siquiera saben por dónde empezar. El primer paso, según ella, es dejar de tenerle miedo. Afirma que la IA no va a quitarnos el trabajo, pero sí va a cambiarlo y, quien la domine, tendrá una gran ventaja.

¿Qué pueden hacer las empresas para no quedarse atrás? Klymchuk da algunos puntos a tener en cuenta:

  • Formar a los empleados: no sirve de nada tener tecnología puntera si nadie sabe usarla.
  • Auditar los datos: la IA solo es tan buena como la información que le das. Si tus datos son malos, los resultados también.
  • Empezar con proyectos pequeños: no hace falta revolucionar la empresa de golpe. Prueba con algo sencillo y ve escalando.

Pero hay un problema y se llama la resistencia al cambio. A mucha gente le da miedo la IA porque piensa que les quitará el trabajo, comenta la experta. Y ante esto, su respuesta es clara y concisa, afirmando que esto ya ha ocurrido en otras ocasiones y lo importante siempre es adaptarse.

"La IA va a eliminar muchos trabajos repetitivos, pero también creará otros nuevos", explica. El truco está en saber usarla. Si eres de los que solo hacen tareas mecánicas, sí, estás en peligro. Pero si aprendes a manejar estas herramientas, tendrás más oportunidades.

Y aquí está el gran reto a nivel mundial: la IA no es perfecta. A veces falla porque los datos con los que se entrena son incompletos o están mal. La experta confirma que todo depende de cómo se le enseñe, reafirmando que es una "herramienta para ayudarnos, no es un fin". Como lo haces con una calculadora, que "si en algún momento la necesitas la usas".

Otro gran problema sobre la mesa: ¿y si la humanidad es demasiado dependiente de la IA?

Rizando el rizo, también se puede encontrar justo el otro extremo. El de aquellas empresas o personas individuales que ya están centrando su vida y trabajo en un uso continuo de la inteligencia artificial. 

Piénsalo un momento. Antes, cuando querías buscar algo, te sentabas, investigabas y llegabas a tus propias conclusiones. Ahora, simplemente preguntas a un chatbot y obtienes una respuesta inmediata. Es cómodo, sí, pero ¿qué pasa con tu capacidad para pensar por ti mismo? ¿Estás dejando que la IA haga el trabajo duro mientras tus habilidades y capacidades cerebrales se oxidan?  

Esto no es solo una cuestión de comodidad. Para que te hagas una ida, el uso de herramientas basadas en IA aumentó un 35% en solo dos años. Las empresas están invirtiendo miles de millones en desarrollar tecnologías cada vez más avanzadas para que se dependan aún más de ellas. Son productos y saben que tienen éxito, qué puede fallar. 

Esto está empezando a afectar la capacidad humana para investigar y razonar por su cuenta. Imagina si esto, por ejemplo, lo trasladamos a un ámbito realmente complejo como las universidades. Están reduciendo la capacidad de pensamiento crítico mientras se están formando en sectores críticos.

Son muchos los que se echan las manos a la cabeza al leer que la IA les va a quitar el trabajo y se muestran escépticos con eso, pero lo cierto es que somos nosotros mismos los que le estamos dando alas a esta tecnología para que, poco a poco, nos atrofie. Y lo mejor de todo es que ella no tiene la culpa, es el humano el que, en cierta parte, parece que se autodestruye.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.