Ulises Cortés, experto en inteligencia artificial: “Una pregunta a ChatGPT consume como una lámpara encendida durante una hora y seis litros agua”

Consumo de agua en inteligencia artificial
Consumo de agua en inteligencia artificialMontaje/IA/Freepik

Enviar un prompt a ChatGPT, Gemini o Copilot consume más electricidad y agua de lo que imaginas. Un experto en IA afirma que hay beneficios, pero también una gran desventaja.

En muchas ocasiones se ha hablado de las increíbles ventajas que traer la tecnología de la inteligencia artificial a la humanidad. Desde nuevos empleos, como afirma Sam Altman (CEO de OpenAI), hasta innovaciones y un aumento de productividad significativo a nivel general.

Sin embargo, hay algo a lo que no se le está dando tanta relevancia y es al consumo de agua que requiere mantener un chatbot. Ulises Cortés, experto en IA, ha destacado en un seminario realizado en España, que sigue habiendo un problema con el gasto de recursos de estos asistentes virtuales.

Lo que da miedo es que parece estar en el mismo camino que la predicción de crisis de electricidad hecha por Elon Musk. Cada vez hay más plataformas con modelos de IA, pero lo que no sabe la mayoría es que cada pregunta, creación de imagen y vídeo, genera un precio caro que podría ser hasta grave en el futuro.

Millones de prompts se envían a Chat​GPT todos los días y el consumo hídrico es cada vez más grande

Consumo de agua de ChatGPT
Consumo de agua de ChatGPTGenerado con IA/Pexels

La preocupación más grande y, que ya es una realidad, no es eso de que “la IA va a reemplazar a los seres humanos” o que “los robots van a crear un apocalipsis”. Está frente a los ojos de millones, pero lamentablemente está pasando desapercibido.

Se trata del consumo de recursos que requieren los chatbots como Gemini o Copilot, pues la cantidad de electricidad y agua que gastan en los procesos complejos que realizan al ser utilizados por los usuarios es demasiado. 

Anteriormente, la especialista Marina Otero Verzier ha advertido sobre el problema que hay al utilizar ChatGPT, pero esta vez, en un seminario organizado por el Arzobispado de Santiago de Compostela y la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), en España, el experto Ulises Cortés ha salido a la luz para reafirmarlo.

Tal y como comparte el medio El Correo Gallego, esta conferencia hecha recientemente en noviembre de 2025, ha dado mucho de qué hablar sobre la sostenibilidad de la inteligencia artificial. A pesar de que se obtienen muchos beneficios, las consecuencias de un uso excesivo a nivel mundial podría transformarse en una verdadera crisis.

​“Una pregunta a ChatGPT consume el equivalente a una lámpara de 40 vatios encendida durante una hora y seis litros agua. Y se hacen 300 millones de preguntas al día”.

Cuando se le preguntó sobre las “mejoras en sostenibilidad”, respondió mencionando que sí están intentando hacer que sea más aceptable en ciertos aspectos, pero que no hay que olvidar que el consumo de agua es muy grande.

El experto menciona que, a diario, se envían aproximadamente 300 millones de prompts solo a este chatbot de OpenAI. Guiándonos por la información otorgada por Cortés, sería un total de 12.000 MWh al día en consumo eléctrico y 1.800 millones de litros agua diarios, suficiente para suministrar una gran parte de Madrid.

Probablemente, te preguntes por qué una IA necesitaría tanto de este recurso. Se debe principalmente a que los sistemas de los modelos de IA generativa requieren de una potencia elevada que genera un calor tan extremo que podría dañar los componentes.

Se acude al agua porque se utiliza como enfriamiento evaporativo o refrigeración líquida directa para disipar las altas temperaturas, sobre todo porque es la opción más eficiente y económica. Cortés destaca que “educando” a las personas es como se puede disminuir el impacto.

En la Estrategia Española de IA ha propuesto que “los profesores de Primaria y Secundaria recibieran cursos especializados” para que entiendan de verdad cómo funciona esta tecnología y puedan comunicar tanto las cosas buenas, como las malas a las nuevas generaciones.