Un agricultor confía en la IA y acaba perdiendo un terreno equivalente a 14 campos de fútbol

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Un agricultor siguió las recomendaciones de un chatbot para tratar sus cultivos y terminó perdiendo 10 hectáreas de sésamo por utilizar un herbicida inadecuado.

La inteligencia artificial puede resultar muy útil para resolver dudas, pero confiar ciegamente en sus respuestas cuando están en juego decisiones importantes puede salir caro. Un agricultor de 67 años lo descubrió de la peor manera después de seguir las recomendaciones de un chatbot para eliminar las malas hierbas de su cultivo.

El agricultor llevaba un tiempo utilizando una aplicación de inteligencia artificial para obtener consejos relacionados con el cuidado de sus tierras. Aunque inicialmente desconfiaba de las respuestas, algunas recomendaciones anteriores habían resultado útiles, lo que terminó aumentando su confianza en la herramienta.

El problema llegó cuando consultó al chatbot sobre cómo combatir las malas hierbas y las plagas. La IA le recomendó utilizar varios productos químicos, entre ellos flufenacet y otros herbicidas y compuestos destinados al control de la vegetación.

El agricultor siguió las indicaciones y aplicó la mezcla sobre una superficie de aproximadamente 10 hectáreas, equivalentes a unos 14 campos de fútbol.

La gravedad del problema no quedó clara hasta la mañana siguiente. Cuando el agricultor regresó a sus tierras, descubrió que las plantas de sésamo habían muerto.

Desconcertado, volvió a consultar al mismo chatbot para averiguar qué había ocurrido. Fue entonces cuando la propia inteligencia artificial señaló uno de los productos utilizados como responsable del desastre.

El compuesto en cuestión, flufenacet, se utiliza principalmente como herbicida para controlar determinadas malas hierbas de hoja ancha en cultivos como la soja. El problema es que el sésamo también es una planta de hoja ancha, por lo que el producto podía dañarlo.

Además, el chatbot reconoció que el producto debía aplicarse de forma localizada sobre las zonas afectadas y no extenderse por toda la superficie del cultivo. Sin embargo, eso fue precisamente lo que hizo el agricultor siguiendo las instrucciones recibidas.

La historia resulta llamativa porque el agricultor no confiaba inicialmente en la inteligencia artificial. Fueron varias respuestas acertadas las que hicieron que cambiara de opinión y comenzara a seguir sus recomendaciones.

Precisamente por ello, los propios servicios de inteligencia artificial advierten de que sus respuestas pueden contener errores y recomiendan comprobar la información cuando se trata de cuestiones importantes.

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