Un compañía se gasta 500 millones de dólares en IA sin saberlo, y destapa una de sus flaquezas: la IA es muy cara

Usar la inteligencia artificial supone un gasto enorme, y los agentes de IA multiplican este coste. Una gran empresa lo ha aprendido por las malas con Claude Code.
Si sientes ansiedad laboral porque la IA podría quitarte tu puesto de trabajo, esta noticia te va a aliviar un poco. Una gran empresa que se mantiene en el anonimato, se ha gastado 500 millones de dólares en un mes, sin pretenderlo, porque no puso límites a sus empleados a la hora de usar Claude Code.
Claude Code es la IA generativa de código de Anthropic, y actualmente es la referencia, superando a las IA de OpenAI, Google o Microsoft. El problema es que la inteligencia artificial cobra por cada línea de código que genera, y si dejas que tus cientos o miles de empleados la usen libremente, generando aplicaciones con docenas de miles de líneas de código… Ya sabemos el resultado: una factura de 500 millones de dólares al mes.
La terrible anécdota proviene de un informe de Axios sobre el coste de la IA, vía Fururism, que revela un hecho a tener en cuenta: si realmente quieres sacarle todo el provecho, tienes que gastarte un dineral. Y si pones límites o recortas ese gasto… ya no es tan provechosa.
El alto coste de la IA es solo el principio
La inteligencia artificial está siguiendo el mismo modelo económico que las plataformas de streaming como Netflix: al principio todo es casi gratis, para que la gente se enganche y se vuelva dependiente. Eso supone asumir un enorme gasto en electricidad, servidores, etc.
A medida que la gente ya no pueda vivir sin la IA, irán subiendo las cuotas cada pocos meses y bajando los límites de uso, como han hecho Netflix y compañía.
Hoy en día el gasto de la IA lo pagan las empresas, con sus cuotas y su tokenización. La IA trabaja con fragmentos de información llamados tokens, y las empresas pagan un alto precio por los tokens que consumen.
En el caso de la programación, este gasto en tokens se dispara, porque generar código exige mucha más cantidad de inferencia de la IA que otras tareas. Por si fuera poco, todo se ha encarecido con la llegada de los agentes de IA, que realizan tareas por su cuenta. Se calcula que un agente de IA consume 25 veces más tokens que una consulta a ChatGPT.
Es un modelo económico en el que las compañías de IA tienen poco margen de maniobra, al menos en esta primera generación. El gasto en servidores y en consumo energético es enorme, y necesitan recuperar ese gasto cobrando bastante dinero por el uso de la IA.
El problema es que esto es una espiral: la IA cada vez es más potente y puede hacer más cosas, así que genera un mayor gasto de uso, y al mismo tiempo los clientes quieren usarla más, y los límites de sus cuotas se le quedan pequeños.
El cobro por tokens tendrá que cambiar
Si para una gran empresa, usar la IA libremente supone gastar 500 millones de dólares al mes, 6.000 millones al año… ¿Quién puede pagar eso? Y si pones límites, ya no le sacas el provecho que necesitas.
El informe de Axios contienen algunos datos curiosos. El jefe de tecnología de otra empresa descubrió que estaban gastando miles de euros porque sus empleados usaban la IA… para consultar el tiempo. Una tarea para la que no se necesita la IA.
Sophia Velastegui, antigua directora de IA de Microsoft, asegura en el informe que una de las causas del coste disparado de la IA en las empresas es que “la mayoría de la gente tiende a automatizar las tareas que no le gustan, en lugar de las que son más valiosas para la empresa”. Vamos, que usan la IA para tareas aburridas, pero poco productivas.
Es algo inevitable cuando se adopta una tecnología novedosa. Con el tiempo, las empresas se irán adaptando. Pero hay que lidiar con una nueva realidad. Usar la IA supone un gasto muy alto, y no todas las empresas van a poder pagarlo.
