Un millón de vacas llevan un collar solar inteligente en Nueva Zelanda y Estados Unidos, ¿para qué sirve?

Las granjas aprovechan la tecnología punta para eliminar los límites del corral, y aprovechar al máximo los pastos. Así funciona el collar solar para vacas.
Nueva Zelanda es un país muy montañoso, por eso gestionar el ganado vacuno se convierte en una tarea muy complicada, porque los mejores pastos están en lugares en donde no llegan los perros, caballos o las motos. La empresa Halter ha encontrado la solución: collares solares inteligentes para vacas, potenciados por inteligencia artificial y satélites.
Estos collares se alimentan de energía solar, y son capaces de dirigir a la vaca a un lugar concreto, además de crear un vallado virtual, controlar la salud del animal, y mucho más.
En nueve años, Halter ha conseguido que más de un millón de vacas lleven sus collares solares inteligentes en Nueva Zelanda, Australia, y Estados Unidos. Su prioridad es llegar a Europa.
Así funcionan los collares solares inteligentes

En buena parte de Nueva Zelanda, el ganado vacuno pasta en las montañas, de dificíl acceso para perros y caballos, así que muchos granjeros básicamente dejan a las vacas a su aire. Pocas veces llegan a los mejores pastos, y la producción no es óptima. Halter promete aumentar los ingresos de los granjeros entre un 20 y 30%, optimizando al máximo los pastos.
El collar se comunica con la app del granjero no a través de una conexión móvil, sino mediante una conexión local con unas antenas solares que se colocan en el pasto. Posee geolocalización, así que el granjero sabe en todo momento dónde está cada vaca.
El dispostivo integra sensores que miden la temperatura del animal, y otros datos médicos. Si detecta fiebre o un comportamiento extraño emite una luz roja, para una fácil localización, y produce una notificación en la app.
A lo largo de nueve años, Halter ha recopilado 5.000 millones de horas de datos con más de un millón de vacas. Estos datos se han usado para entrenar a una inteligencia artificial, que es la que detecta si una vaca tiene un comportamiento extraño asociado a una enfermedad. También registra su ciclo reproductivo, calculando el mejor momento para engendrar terneros.
Pero su función más espectacular es el vallado virtual, y el control remoto de cada vaca. El granjero define una valla virtual en un mapa de satélite de su granja, en la app. Cuando el animal se acerca a esa zona virtual sonará un pitido, más intenso como más se acerque. También genera una vibración. Es similar al sistema de aviso que usan los coches al aparcar.
Las vacas se entrenan automáticamente para que aprendan a girar a izquierda o derecha, cuando oyen el pitido y sienten la vibración. Peter Thiel, CEO y fundador de la compañía, asegura que aprenden rápido, en apenas tres iteracciones con la valla virtual.
Un collar con IA que aumenta la producción vacuna
Con este sistema, el granjero puede fijar vallas virtuales en cualquier sitio, y las vacas no se escaparán. Probado con más de un millón. Lo más curioso es que, literalmente, se puede “conducir” al rebaño, como en un videojuego, para dirigirlo a las zonas con más pastos.
El collar se actualiza automáticamente con fotos diarias de satélite, y la IA selecciona los lugares con más pastos, para dirigir a los animales hacia allí.
Con este método las granjas aumentan la productividad en al menos un 20% porque las vacas se alimentan más y mejor. Pierden menos animales por enfermedad o lesiones, gracias a la detección inmediata, y ahorran en vallado, perros, caballos y motos o todoterrenos. Seguro que sería una buena solucción para los montañosos pastos gallegos y asturianos.
