Un nuevo estudio asegura que los trabajadores que usan la IA trabajan hasta 90 minutos más al día que quienes no la utilizan

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ActivTrak ha realizado un estudio de más de 9.000 empleados que concluye que quienes utilizan IA trabajan entre 8,4 y 9,1 horas al día, hasta 90 minutos más que los trabajadores.
Figuras como Elon Musk, Bill Gates, Jensen Huang e incluso dirigentes políticos como Bernie Sanders han planteado en los últimos años la posibilidad de que esta tecnología termine reduciendo la jornada laboral. Sin embargo, la realidad que muestran algunos estudios recientes parece avanzar en la dirección contraria. Un nuevo informe de la firma especializada en análisis de productividad ActivTrak concluye que los trabajadores que utilizan herramientas de IA no están dedicando menos tiempo a sus empleos, sino más. El uso de ChatGPT, Copilot y Gemini en los entornos laborales se ha vuelto común, pero aunque parece que esto sirve para la productividad, está haciendo que las personas tengan que invertir más horas.
De hecho, la diferencia respecto a quienes no usan estas soluciones puede alcanzar hasta 90 minutos diarios y la expectativa de trabajar menos gracias a la tecnología sigue siendo uno de los puntos más repetidos alrededor de la transformación digital, pero las cifras sugieren que el aumento de eficiencia puede acabar traduciéndose en una mayor carga de trabajo.
El fenómeno también ha sido detectado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, que advierten de que la IA está intensificando el ritmo laboral en muchas organizaciones.
¿Por qué los trabajadores que utilizan IA están dedicando más horas a su jornada?

El informe de ActivTrak analizó la actividad digital de más de 9.000 empleados pertenecientes a 467 empresas entre abril y septiembre. Según sus conclusiones, los usuarios de inteligencia artificial registraron jornadas laborales de entre 8,4 y 9,1 horas de media al día.
En contraste, los trabajadores que no utilizan estas herramientas se situaron alrededor de las 7,6 horas diarias. En el escenario más amplio, la diferencia alcanza aproximadamente una hora y media de trabajo adicional cada jornada.
Además de trabajar más tiempo, los usuarios intensivos de IA también mostraron otros patrones llamativos. Aquellos que empleaban estas herramientas durante más de 45 minutos repartidos en al menos cinco sesiones diarias pasaban una media de 18 minutos más trabajando fuera del horario habitual.
El informe también detectó una mayor frecuencia de cambios entre aplicaciones y periodos de concentración de forma moderada o que directamente no la emplean.
Gabriela Mauch, directora de atención al cliente y responsable del Productivity Lab de ActivTrak, resumió los hallazgos con una conclusión que rompe parte del relato habitual sobre estas tecnologías: "La IA puede ayudar a los empleados a completar tareas más rápido, pero nuestra investigación muestra que contribuye a jornadas laborales más largas, más cambios de aplicaciones y sesiones de enfoque más cortas".
La propia experta explicó posteriormente a Bloomberg que muchas organizaciones operan bajo una cultura centrada en la productividad constante, donde cada ganancia de eficiencia suele traducirse en nuevas tareas y objetivos adicionales, en lugar de reducir la carga laboral existente.
La IA aumenta la productividad, pero también intensifica el trabajo
Los investigadores reconocen que existen varias interpretaciones posibles para estos resultados. Una de ellas es que los trabajadores más comprometidos o con jornadas tradicionalmente más largas sean también los primeros en adoptar nuevas herramientas de IA.
Otra posibilidad es que la permita asumir un mayor volumen de responsabilidades, provocando que los empleados acepten más trabajo del que gestionaban anteriormente. También se contempla que ciertas tareas relacionadas con revisar, corregir o verificar el contenido generado por asistentes virtuales.
Las conclusiones de ActivTrak coinciden con una investigación independiente desarrollada por la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de California en Berkeley. Durante ocho meses, los investigadores realizaron un estudio etnográfico dentro de una empresa tecnológica formada por aproximadamente 200 empleados.
Lejos de comprobar una reducción de carga laboral, observaron que los trabajadores aceleraban su ritmo de trabajo, asumían más responsabilidades y extendían sus actividades a un mayor número de horas a lo largo del día.
Xingqi Maggie Ye, una de las autoras de este estudio, advirtió que el fenómeno puede parecer beneficioso para las empresas en una primera fase, pero plantea dudas sobre su sostenibilidad. Según explicó, "A medida que el alcance de las tareas se expande y se ejecutan múltiples flujos de trabajo asistidos por IA en paralelo, la jornada laboral se vuelve más densa y cognitivamente más exigente".
La investigadora también alertó de que este incremento progresivo de expectativas puede convertir lo que inicialmente parece un esfuerzo extra voluntario en un nuevo estándar de rendimiento dentro de las organizaciones.
Por ahora, la idea de una semana laboral reducida gracias a los asistentes virtuales sigue siendo más una aspiración que una realidad medible. El informe determina que se está mejorando la capacidad de producción de muchos profesionales, pero también se ponen exigencias y el volumen de trabajo que se espera de ellos.
