Adiós al gas, la vitrocerámica y la inducción; la alternativa no se ve, se instala en cualquier zona de la encimera y se limpia en segundos

Ama de casa cocinando sobre una placa de infrarrojos en la encimera
Ama de casa cocinando sobre una placa de infrarrojos en la encimeraGenerada con IA
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Ofrece una reducción de hasta el 50 % en los tiempos de cocción y la transferencia de calor es más directa, evitando que la energía se pierda calentando el aire o el cristal.

En muchas cocinas ya no se habla solo de gas, vitrocerámica e inducción, sino que se empieza a ver otra opción, como lo son las placas por infrarrojos ocultos bajo la encimera.

Cabe señalar que esta tecnología promete más rapidez, más seguridad y una cocina visualmente limpia. Además, no hay fuego ni placas, solo colocas la olla sobre la superficie y cocinas igual. 

Qué es la placa de cocción oculta bajo encimera

Esta nueva placa "invisible" es un módulo de cocción que se instala en la parte inferior de la encimera. Puede funcionar con placas por infrarrojos, inducción o soluciones híbridas, según el fabricante. 

Desde arriba solo ves una superficie continua de piedra, porcelánico o cerámica. Por lo que no es una vitro convencional ni una inducción, no hay cristal independiente apoyado sobre el mueble. 

Es importante destacar que el sistema queda integrado en la encimera y lo controlas mediante mandos táctiles, botones enrasados o un panel próximo. 

En la práctica, eliges una zona de cocción, colocas el recipiente adecuado y la energía atraviesa el material hasta calentar la base de la olla o sartén.

Más rápida y más eficiente que las vitrocerámicas e inducción

Uno de los argumentos fuertes de estas placas es el tiempo. Al concentrar mejor el calor en el recipiente, puedes reducir de forma notable el tiempo de cocción frente a una vitrocerámica de resistencia y competir con la inducción en muchas situaciones. 

En pruebas de fabricantes y estudios comparativos se habla de reducciones de hasta un 50 % en ciertas preparaciones respecto a tecnologías más antiguas.

Eso se nota en la rapidez con la que hierve el agua o se saltea un alimento. También se nota en el contador; si cocinas lo mismo en menos tiempo y con menos pérdidas, la factura eléctrica lo refleja.

Otro punto clave es la seguridad, porque al estar la placa bajo la encimera, la superficie no alcanza el mismo nivel de temperatura que una vitrocerámica clásica. 

Se calienta la zona de uso, pero el calor residual suele ser menor y se disipa antes. Esto significa menos riesgo de quemaduras por contacto accidental, algo importante si tienes niños en casa.

Encimera continua, limpieza en segundos

En diseño y limpieza, el cambio es evidente. Y es que al integrar la placa bajo la encimera, obtienes una superficie lisa, sin marcos ni recovecos donde se acumule la suciedad. 

Cuando terminas de cocinar, pasas un paño con un limpiador suave y dejas la zona como una mesa, por lo que no tienes que rodear resistencias ni bordes metálicos.

Cabe señalar que no es una solución para cualquier reforma básica, ya que necesitas una encimera compatible en material y grosor, y la instalación debe hacerla un profesional que conozca el sistema que vas a montar.

Además, hablamos de un producto que suele situarse en la franja media-alta de precio, por encima de muchas placas de inducción estándar.

Tiene sentido si estás planteando una reforma de cocina de cierto nivel, quieres dar protagonismo a la encimera y cocinas con frecuencia.

Las placas por infrarrojos no van a sustituir de golpe al gas ni a la inducción, pero sí se están consolidando como una opción más en proyectos de nueva cocina. 

Si priorizas diseño, limpieza, seguridad y eficiencia, tiene sentido que las tengas en el radar. Si lo que necesitas es algo sencillo y ajustado de precio, las soluciones tradicionales siguen cumpliendo.

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