Descubren un submarino nuclear hundido que está filtrando material radiactivo de forma intermitente en las costas europeas

Radiación en submarino hundido
Radiación en submarino hundidoMontaje/Freepik

¡Alerta de radiación en el Océano Atlántico Norte! Un submarino de la Guerra Fría de hace más de 35 años se descompone en las profundidades y libera material tóxico.

Últimamente han salido a la luz varias noticias relacionadas con los avances de la tecnología militar marítima, como el submarino de ataque S-82 Narciso Monturiol de la Armada Española y el ciberataque de Ucrania efectivo contra el Knyaz Pozharsky.

Si bien son acontecimientos importantes, hay un navío subacuático que lleva hundido más de 35 años en el Océano Atlántico Norte. ¿Por qué es preocupante si ya se perdió en las profundidades? Justamente por los materiales que contiene.

El famoso Komsomolets (proyecto K-278), que hoy en día son solo restos soviéticos de la Guerra Fría, está generando inquietud en Europa por su descomposición.

Los científicos indican que es un riesgo radiactivo debido a que contiene combustible nuclear. Si bien se pensaba que estaba "inactivo", las partes del buque de inmersión militar están en la etapa de corrosión y los materiales tóxicos se están diluyendo en el mar nórdico.

El naufragio del Komsomolets de la Guerra Fría sigue causando problemas: "riesgo de radiación"

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Robot Ægir 6000Khrono

Cuando pasan cosas como el ataque de Estados Unidos al buque más grande de Irán y este tipo de vehículos marítimos se hunden, no solo se quedan ahí.

Tras los conflictos, dependiendo de las cosas que se contienen adentro de las instalaciones o componentes que hacen que funcione el mecanismo, los equipos científicos deben aplicar una revisión para determinar que no haya peligro de contaminación.

Esto ha sucedido durante los últimos años, donde hay cada vez más interés en comprobar el estado de los naufragios militares que permanecen en las profundidades. Especialmente, se centran en todos los modelos que contienen armamento atómico o utilizan reactores

En 1989, uno de ellos fue abatido en el mar de Noruega durante la Guerra Fría, dejando solo a 27 tripulantes vivos de 69. El submarino soviético en cuestión es el K-278 Komsomolets.

Su capacidad récord era de 1.300 metros de inmersión, pero ahora mismo está a 1.680 metros (por los daños irreversibles) y a una distancia de 180 kilómetros de la isla del Oso (Bjørnøya) en el archipiélago de Svalbard. 

Lo curioso es que no fue derribado directamente por un enemigo, sino por un accidente. Un incendio catastrófico que empezó por un cortocircuito en la popa se propagó por todas las áreas hasta volverse la razón total del hundimiento.

Además de incorporar un reactor nuclear, también transportaba dos torpedos con ojivas nucleares, siendo el motivo de la inquietud durante muchos años. Con el tiempo, se ha convertido en un punto de contaminación y ha estado bajo inspección.

Por ejemplo, en 1994, Rusia encontró fugas de plutonio en dichas ojivas. Para 1995 se llevó a cabo una operación para sellar las aperturas del casco.

Posteriormente, en 2019, se realizaron otras inspecciones con el vehículo teledirigido Ægir 6000. Gracias a las capacidades de esta tecnología, se obtuvieron más detalles al respecto y el Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) confirmó lo siguiente.

“Considerando el aumento global de las actividades militares y las tensiones geopolíticas, el destino de Komsomolets y el material nuclear que contiene pueden proporcionarnos información importante sobre los impactos de cualquier accidente futuro que involucre buques de propulsión nuclear y armas nucleares en el mar”.

Los científicos noruegos encargados de la investigación, Justin Gwynn y Hilde Elise Heldal, afirman que las muestras de una tubería de ventilación revelan material radiactivo que está emanando el reactor nuclear.

Esto quiere decir que hay corrosión en el combustible y se está escapando del navío. Sin embargo, en el área del compartimento de torpedos no hay evidencias de liberaciones de plutonio desde las ojivas, por lo que el sellado que hicieron en la operación del 95 sigue sirviendo.

La razón por la que la fuga mencionada no representa un problema grave es que está controlada. Solo ha liberado una pequeña cantidad y mientras no haya radionúclidos acumulados en masa, la propia circulación del agua marina dispersa los contaminantes con alta velocidad.

En las próximas revisiones, se debería comprobar que todo sigue bien y mantener esa apertura controlada para evitar que en el futuro haya un impacto ambiental grande.

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