Experto revela cómo sobrevivir a la ola de calor: "Cuando estés usando un ventilador, en lugar de apuntarlo a tu cuerpo…"

Dev Patel comparte un truco sencillo para sacar el máximo partido a tu ventilador y refrescar mejor la habitación de tu hogar durante los días más calurosos del verano.
Puede que lleves rato intentando conciliar el sueño con el ventilador encendido, pero la sensación de bochorno no desaparece. Si el aire parece no hacer efecto y la habitación sigue acumulando calor, quizá el problema no esté en el aparato, sino en cómo lo estás utilizando.
Durante las noches de verano, especialmente en plena ola de calor, cada detalle cuenta. Así lo advierte el médico Dev Patel, que ha compartido varios consejos para refrescarte sin necesidad de recurrir al aire acondicionado.
El truco del ventilador que nadie te contó
Según Patel, si colocas el ventilador apuntando directamente a ti, no estás consiguiendo enfriar el ambiente, sino que estás forzando la evaporación en la piel sin bajar la temperatura real del aire. El truco consiste en apuntar el ventilador hacia el aire sobre tu cuerpo, no hacia tu torso o tu cara.
De este modo, creas una especie de colchón de aire fresco por encima que atrae el calor corporal hacia esa zona más fría. El resultado es una mejor sensación térmica y una reducción gradual de la temperatura en el entorno inmediato.
Esta técnica aprovecha la convección natural del aire caliente, que tiende a subir. Si enfrías la capa de aire superior, generas un flujo que empuja el calor corporal hacia arriba, ayudando a disiparlo de forma más eficiente. Lo importante es entender que refrescar el entorno es más útil que enfriar directamente la piel.
Otro consejo clave del doctor es aplicar agua a temperatura ambiente sobre la piel, especialmente en la cabeza. Lo lógico podría parecer recurrir al agua fría, pero no es la mejor opción. Si está demasiado fría, el cuerpo reacciona cerrando los vasos sanguíneos para conservar el calor, el efecto contrario al que buscas.
Al usar agua templada, favoreces una evaporación más natural, lo que permite reducir el calor interno sin provocar una reacción defensiva del organismo. Este método, aunque simple, está avalado por principios fisiológicos.
Es el mismo mecanismo por el que sudamos: el cuerpo libera humedad en la piel para que, al evaporarse, arrastre el calor. Aplicar agua imita ese proceso sin depender del sudor, lo que resulta especialmente útil en noches húmedas o cuando el bochorno impide una transpiración efectiva.
El tercer consejo es igual de sencillo, pero muchas personas lo ignoran. Durante el día, debes mantener ventanas y cortinas cerradas, si las dejas abiertas, el aire caliente del exterior entra y se acumula dentro de casa.
En cambio, si bloqueas la entrada de luz directa y calor, la temperatura interior se mantiene más estable. Solo cuando cae la noche y el aire empieza a refrescar, conviene abrir las ventanas para ventilar. Si lo haces al revés, conviertes tu casa en una caja térmica difícil de enfriar por la noche.
Otros trucos caseros que también funcionan
Además de los consejos de Dev Patel, existen soluciones caseras que no requieren grandes gastos, y una de las más curiosas es el de untar yogur natural en los cristales exteriores de las ventanas. Al extender una capa fina sobre el vidrio, se crea una película que refleja parte de la radiación solar.
Es un método poco convencional, pero ha demostrado ser efectivo en pruebas experimentales. Pues que una vez que el yogur se seca forma una capa blanca que reduce el paso del calor sin bloquear completamente la luz.
Otra opción más conocida es colocar un recipiente con hielo delante del ventilador. El aire que pasa sobre el hielo se enfría y se reparte por la estancia, generando un efecto similar al de un aire acondicionado portátil. Funciona mejor si usas un bol metálico, ya que la superficie de evaporación es mayor.
También puedes recurrir a métodos tradicionales como dormir con una toalla húmeda, eso sí, debe estar escurrida y no debe gotear. Si la colocas sobre el cuerpo o la frente, puede ayudarte a mantener la piel fresca sin mojar las sábanas. Es una técnica simple que muchas personas ya utilizan, especialmente en zonas donde el calor nocturno no baja de los 28 grados.
Dormir bien en verano no siempre depende de tener aire acondicionado o aparatos caros. A veces es cuestión de conocer cómo se comporta el aire, cómo responde tu cuerpo al calor y qué recursos tienes a tu alcance.

