Ni aire acondicionado ni ventilador, un experimento descubre que el yogur ayuda a reducir la temperatura de tu casa

Científicos afirman que este método puede reducir la temperatura interior de una casa hasta en 3,5 °C. Es una solución sencilla, de bajo coste y accesible para combatir las olas de calor.
Cuando las temperaturas rozan los 40 grados y dentro de casa parece un horno, cualquier idea para refrescar la habitación es bienvenida. Si no tienes aire acondicionado, o prefieres no usarlo por el gasto energético, lo habitual es recurrir a ventiladores, persianas o incluso toallas mojadas.
Pero hay una alternativa que acaba de demostrar ser efectiva, que es cubrir las ventanas con yogur, sí, no es broma, con yogur. Un grupo de investigadores ha probado que aplicar una capa del producto lácteo en el exterior de los cristales puede reducir la temperatura de la vivienda en hasta 3,5 °C.
Sin duda es algo insólito lo que se ha descubierto, puesto que es un truco casero, fácil, barato y científicamente comprobado que cualquier persona puede replicarlo, y que nace de un experimento llevado a cabo en la Universidad de Loughborough, en el Reino Unido.
Así puedes eliminar el calor en casa sin ventiladores ni aire acondicionado
La idea surgió durante una conversación entre el doctor Ben Roberts, profesor especializado en edificios saludables, y Tom Greenhill, creador del proyecto Heatwave Toolkit. El planteamiento era encontrar soluciones de bajo coste para evitar que el calor entre en las casas durante las olas de calor.
Eligieron dos casas idénticas en el campus universitario, en una de ellas, aplicaron yogur griego en las ventanas exteriores, mientras que en la otra, no. Durante un mes monitorizaron ambas viviendas, midiendo cómo afectaba esta capa blanca a la temperatura interior.
Al final de la investigación, la diferencia fue clara, puesto que en los días de más sol, el yogur logró reducir hasta 3,5 grados respecto a la otra casa. De media, la bajada fue de 0,6 grados, que fue suficiente para marcar la diferencia y saber que aplicarlo en cualquier casa puede ayudar a reducir el calor extremo.
El método no tiene complicación, basta con usar yogur griego natural, preferiblemente con un 10% de grasa, y extenderlo sobre el cristal exterior con una esponja o brocha. Al secarse, el yogur forma una película blanca opaca que actúa como barrera frente al sol.
Y es que, según los investigadores, el truco está en el color, puesto que al ser blanco, refleja parte de la radiación solar y evita que el calor entre con tanta intensidad. Además, no deja olores desagradables, no ensucia en exceso y puede retirarse fácilmente con agua una vez pasada la ola de calor.
Es una solución asequible, que cualquiera puede probar, incluso en un piso en alquiler. Eso sí, conviene aplicar el yogur por fuera, en ventanas que den al sol, y hacerlo por la mañana, antes de que el calor apriete.
Cabe señalar que este método no sustituye al aire acondicionado o a un buen sistema de aislamiento térmico, sino que es una alternativa temporal, ideal para momentos puntuales. Pero en un contexto de veranos cada vez más duros, tener un recurso así puede ayudarte a sobrellevar el calor sin disparar la factura eléctrica.
¿Puedes aplicarlo tú en casa? Dónde funciona y qué tener en cuenta
Este truco puede resultar especialmente útil en viviendas con mala orientación, sin toldos ni persianas, o en plantas altas donde el sol incide directamente. También en casas sin buen aislamiento, donde el calor entra con facilidad.
No obstante, la principal limitación es su aspecto, puesto que no queda bonito tener yogur seco en el cristal. Además, si llueve o hace viento, tendrás que reaplicarlo, esto significa que no es una solución duradera ni práctica para todas las ventanas. Pero para un dormitorio sin persianas o un salón con exposición directa al sol, puede servir durante varios días.
Si te animas a probarlo, recuerda acompañarlo con otros trucos que ayudan a enfriar la casa, como bajar las persianas en las horas de más sol, ventilar solo cuando baja la temperatura, colocar un ventilador hacia la ventana o apagar los electrodomésticos que generan calor. Todo suma.
Las olas de calor ya no son cosa de un verano puntual, se repiten cada año, duran más y golpean con más fuerza. Frente a ello, no siempre hace falta una inversión cara ni tecnología avanzada, a veces, la clave está en entender cómo entra el calor y en buscar formas simples de detenerlo.

