Arquitecto desvela cómo eliminar el calor de la casa sin necesidad de aire acondicionado: "Lo mejor de todo, es gratis"

Leo Rogel afirma que no hace falta gastar dinero para combatir el calor extremo en todas las habitaciones; solo necesitas un par de objetos que probablemente ya tienes en casa.
Cuando el calor del verano se instala en casa, las noches pueden convertirse en una pesadilla, y es que las altas temperaturas no solo complican el descanso, sino que convierten cualquier habitación en un "horno", especialmente si no tienes aire acondicionado.
Pero según el arquitecto y creador de contenido Leo Rogel, hay una forma sencilla de combatir el calor sin gastar un euro, solo necesitas un ventilador y un poco de ingenio.
En un vídeo reciente publicado en TikTok, compartió varios trucos caseros que pueden ayudarte a refrescar cualquier estancia de forma efectiva, aprovechando elementos que ya tienes en casa. Y lo mejor de todo es gratis y realmente funciona, aunque de forma temporal.
El error más habitual es confiar en que el ventilador bajará la temperatura de la habitación por sí solo. Sin embargo, no es así, el dispositivo solo mueve el aire, pero si ese aire ya está caliente, el resultado será que simplemente lo redistribuye por toda la habitación.
De hecho, puede dar una falsa sensación de frescor momentáneo mientras el ambiente continúa siendo sofocante. La clave, según Leo Rogel, está en enfriar primero el aire que va a moverse, y ahí es donde entran en juego estos trucos.
El truco del ventilador para combatir el calor en casa
Un gesto tan simple como rociar con agua la habitación unos minutos antes de acostarte puede marcar la diferencia. Solo necesitas un pulverizador, puesto que al evaporarse, el agua roba calor del aire, haciendo que la temperatura baje ligeramente.
Este pequeño cambio, combinado con el ventilador, puede generar una sensación de frescor mucho más efectiva que tener solo el ventilador encendido. El aire húmedo en movimiento da una sensación térmica más baja que el aire seco y caliente.
Otra técnica consiste en mojar ligeramente una toalla y colgarla justo detrás del ventilador. Lo ideal es que el aparato succiona aire a través de la toalla, lo que ocurre entonces es que el agua que se va evaporando enfría el aire que pasa por la tela.
Ese aire, ya más fresco, es el que acaba proyectándose hacia ti. Este principio, aunque suene rudimentario, es el mismo que se usa en sistemas de refrigeración evaporativa, pero adaptado al entorno doméstico, por lo que no necesitas comprar nada, solo reutilizar lo que tienes.
Si de madrugada notas que en el exterior hace más fresco que dentro de casa, puedes aprovechar ese aire. Solo tienes que colocar el ventilador apuntando hacia la ventana, de esta forma, expulsa el aire caliente acumulado en la habitación y favorece que entre aire más frío desde fuera.
Este truco ayuda a crear una corriente de aire natural que renueva la atmósfera interior. Es especialmente útil si tu casa no tiene buena ventilación cruzada o si apenas entra brisa por las ventanas, es una de las mejores opciones.
Estas técnicas compartidas por Leo Rogel son válidas para cualquier tipo de vivienda, por lo que son perfectas para quienes viven en pisos de alquiler o en casas antiguas sin aire acondicionado.
Puedes combinarlas con otras medidas, como bajar las persianas durante las horas más calurosas del día, evitar cocinar por la noche, apagar los dispositivos que generen calor y ventilar en las horas más frescas. Si tu casa tiene ventanas enfrentadas, aprovéchalas para generar corrientes.
Eso sí, es importante mencionar que estos métodos no sustituyen al aire acondicionado, pero cuando no tienes otra opción, estos trucos ayudan más de lo que imaginas.
Por qué hace tanto calor en casa durante el verano

Durante una ola de calor, las temperaturas superan con facilidad los 35 °C en buena parte del país, incluso durante la noche. Es una consecuencia directa del cambio climático, pero también de la forma en la que están construidas muchas viviendas: mal aisladas, con materiales que absorben calor y sin sistemas de ventilación.
Si vives en un piso alto, sin toldos ni persianas exteriores, es habitual que el calor se acumule durante todo el día y no desaparezca al caer la noche. Las paredes, el techo y el suelo almacenan temperatura que la liberan poco a poco. Por eso, aunque abras la ventana, la sensación térmica apenas mejora, al final, dormir se vuelve un reto.

